Bueno... he arreglado mi problema de no internet desde la finca. Lo que se vuelve un poco incómodo por lo que me he disculpado tantas veces anteriormente por ello. Aunque me gusta mucho saber que ya no tendré que incumplir con mi diario sino que estará... diario, como se supone que debe ser. Aunque si me disgusta mucho el pensar que tal vez, por estar pegada del internet, me pierda de mis cosas favoritas de estar en la finca, entre ellas, el alejamiento del mundo. Como ese descanso de pensar que es poco por lo que tengo que preocuparme, que puedo descansar de las personas que me rodean, que puedo respirar aire fresco y lo único que tengo que hacer es... relajarme y descansar. No ser esclava de un tonto computador, principal protagonista de mi rutina diaria.
Es por eso que aquí, con el diario como testigo, me comprometo a hacer uso de este internet solo cuando sea necesario en casos como publicar el diario, hacer tareas y comunicarme con un ser cercano.
No siendo más, es todo por hoy.
Por cierto, feliz día de la independencia colombiana. Supongo que es feliz, jaja.