Gustav Mahler - Kindertotenlieder (Rückert) (1999 Remastered Version) : IV: Oft denk' ich, sie sind nur augesgangen! ·
Dame Janet Baker · Hallé Orchestra · Sir John Barbirolli
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Gustav Mahler - Kindertotenlieder (Rückert) (1999 Remastered Version) : IV: Oft denk' ich, sie sind nur augesgangen! ·
Dame Janet Baker · Hallé Orchestra · Sir John Barbirolli
Gustav Mahler, Kindertotenlieder: I: Nun will die Sonn’ so hell aufgeh’n
Janet Baker, Mezzo-soprano Sir John Barbirolli, Conductor Hallé Orchestra 1968
Kindertotenlieder
embroidery art by J.J.
Gustav Mahler ( 7 July 1860 – 18 May 1911 )
Happy Birthday, Gustav!
Dort ahn’t ich nicht, weil Nebel mich umschwammen.
Cresta que me encanta Ferrier cantando Mahler <3.
Pero mi encuentro con Kathleen Ferrier fue decisivo. Su interpretación de La canción de la tierra —como la de los Kindertotenlieder y de otras melodías de Mahler— sigue siendo una de las más profundas y felices experiencias de mi vida artística. Cuando oí por primera vez el timbre cautivador de su voz me emocionó como casi ningún otro sonido me había conmovido hasta entonces. Pero no sólo tenía una voz, sino un alma que conocía y hacía revivir el alma misma de la obra de Mahler. A menudo he pensado en lo que la profunda comprensión de esta interpretación habría significado para él. Había en esta mujer, que parecía tan limpia, tan alegre, tan sencilla, tan directa, algo misterioso. Su arte se impregnaba de este misterio; sabía sondear las profundidades, revelar toda la riqueza de las obras que había hecho suyas. Su secreto era la unidad. En ella todo seducía: su físico, su alma, su voz, su expresión. Era capaz de expresar con gran intensidad toda la gama de emociones, desde el éxtasis al sentimiento trágico, y la belleza la envolvía como un aura, descubriendo la gracia un poco extraña de su naturaleza. Quizá su muerte prematura realza el misterio que entrañaba su vida. Una profunda gratitud se mezcla a la pena que me causa su pérdida. Hizo a Mahler un servicio imperecedero; imperecedero, gracias a Dios, porque, debido a los progresos técnicos, sobrevive a través de los discos que grabó.
(Bruno Walter, «Prólogo» en Gustav Mahler)