Hay un mal que se esparce por todos lados como un virus, y que es peor que la cepa más agresiva y maligna de todos los tiempos, recientes y no tan recientes. Es, como todos los males de nuestros días, producto del sistema neoliberal, ese que pone al individuo en la cima de toda la escala de valores, pero más que al individuo y su libertad, privilegia el consumo. Consumir por consumir, simplemente para incentivar la economía, ha provocado a lo largo de los años este mal que veo cada vez más esparcido, sobre todo en la gente que quiero ver bien, en ocasiones incluso en mí mismo.
A ese mal provocado por vivir este estilo de vida exigente y sin límites, le llamo "El Vacío". Porque es el principal síntoma que provoca: una especie de vacío emocional, una sensación de incompletud perpetua, que no se cubre con nada, que nadie puede resolver. Tengo mis teorías de cómo se genera, y para qué sirve, y hasta una hipótesis de cómo salir de esta situación. Resumiré:
¿Cómo se genera el Vacío?
Pues bien, se genera cuando caemos en la trampa del Sistema Neoliberal. Cuando le seguimos el juego a las cúpulas de poder y nos dejamos seducir por la promesa del progreso, cuando entramos al juego sin fin de satisfacer nuestros deseos a toda costa, lo cual es irreal y poco ético. No podemos vivir solos, no podemos ser siempre egoístas y pensar solo en nosotros mismos. El individuo, y el consumo individual, no pueden ser siempre el centro de todas nuestras dinámicas. Nuestra especie no evolucionó para eso, sino al contrario: hemos sobrevivido hasta ahora porque hemos aprendido a crear comunidades de supervivencia. El Sistema Neoliberal funciona totalmente al revés: exaltando las necesidades individuales por encima de las comunitarias. Cuando caemos en el egoísmo y dejamos de pensar en nuestra comunidad, el Vacío comienza a consumirnos sin remedio. Y es como arenas movedizas de las cuales no podremos salir.
¿Por qué se provoca el Vacío?
Justo al Sistema le interesa provocar en nosotros el Vacío porque nos engancha a él. Nos mantiene como adictos tratando de salir del círculo, pero hundiéndonos cada vez más con cada intento que hacemos. Esa es la trampa: Consumes con la promesa de placer y satisfacción, pero no es suficiente, así que se genera el Vacío, y piensas que solo consumiendo más placeres (cualquier cosa: dinero, sexo, drogas, azúcar, juguetes, videojuegos, chismes de espectáculo... Hasta los tiktoks pueden funcionar para generar el Vacío) podrás suplir esa sensación... Pero no. Nunca se acaba. Entre más escarbas y más consumes, más Vacío sientes. Caes en la trampa del egoísmo y no te das cuenta que te estás consumiendo por dentro. En ese sentido, el Neoliberalismo Individualista es la peor droga, porque hace que te consumas a ti mismo, sin que te des cuenta y sin que puedas hacer nada al respecto.
Hasta ahora, solo me ha funcionado una manera: Dejar de pensar en mí mismo, y preocuparme por los demás. Este es el primer paso para construir una comunidad, que es precisamente, algo que al Sistema Neoliberal no le interesa en lo más mínimo, incluso nos disuade de generar comunidades que no estén orientadas al consumo. Pero cuando pensamos en los demás, sin interés, sin egoísmo, preocupándonos genuinamente por sus historias y sus problemas, un cambio se genera adentro y podemos, poco a poco, soltar el Vacío y recuperarnos de las heridas provocadas. Todo con paciencia y desde el amor, que es lo contrario del egoísmo: cuando amamos, pero tenemos que hacerlo con todo nuestro ser, no queda espacio para ninguna emoción egoísta o agresiva. El amor se desborda, todo lo inunda y no queda nada, es como una fuerza salvaje y transformadora, inmune al Sistema Neoliberal. Su principal enemigo y objetivo, pero como está en nuestra propia naturaleza, no puede erradicarlo, pero sí amaestrarlo: de ahí surge el falso amor, el amor romántico o como quieran llamarle. Pero solo el Amor de verdad, el único, el que sale del fondo del alma y arrasa con todo... Solo ese amor nos puede salvar del Vacío. Y para experimentar ese tipo de Amor, a fuerza necesitamos de la Comunidad, a los demás. El Amor surge con todo su poder cuando lo compartimos con otras personas, cuando formamos comunidades más allá de nuestro interés personal e individual. Y así, poco a poco, podemos expulsar al Vacío de nuestros corazones.