Sobre lo acontecido tras la entrevista en El Intermedio
Hace dos semanas aparecí en Mujer tenías que ser de El Intermedio. Lo que en un principio no tendría que haber sido más que exponer en una sección de un programa abiertamente feminista la situación a la que las mujeres de la industria nos enfrentamos desde múltiples flancos, se acabó convirtiendo en una situación insostenible en redes sociales.
Precisamente lo que generó esa situación fue la forma en la que La Sexta gestionó la difusión de la entrevista en redes sociales: tras la emisión, decidieron usar un titular deshonesto que daba relevancia a un fragmento que no lo era. Además de destacar ese fragmento y hacerlo de forma descontextualizada, la cita, en la que además se exponía mi usuario de Twitter, no era precisa. De esta forma, me lanzaron a los leones y consiguieron que se viralizara la publicación (que también aparecía en las mismas condiciones en la web donde se colgó la entrevista).
Tanto el titular como la publicación estuvieron en línea casi doce horas hasta que, por petición y reiteración mía, se borraron. Aun así, el daño ya estaba hecho y las capturas de pantalla se han seguido moviendo con la intención de hacer daño y, por supuesto, a menudo sin la voluntad de entrar a escuchar la entrevista completa.
He tardado dos semanas en pronunciarme por dos motivos: el primero es porque he estado esperando unas disculpas públicas desde La Sexta que, llegados a este punto y a pesar de que ya me pidieran perdón en privado, parece que no van a tener lugar (y que por supuesto no repararían el daño). Por otra parte, he querido esperar a pronunciarme para poder hacerlo en frío y con la mente serena, porque como mucha gente podrá entender, no han sido unos días fáciles.
Sobre lo que tanto revuelo ha causado, intentaré ser breve. En primer lugar, quisiera poner algo de contexto. La grabación de la entrevista completa duró casi una hora, y ni esa hora habría bastado para hablar de todo lo que nos incumbe sobre la materia, especialmente si hay que acotarlo a un público generalista. Por ese motivo, entre otros muchos, hemos publicado el libro de ¡Protesto!, y ni ahí se cubren todos los aspectos existentes. Entre ellos está el tema de la representación de la mujer dentro del videojuego, como bien comento por encima, entre corte y corte, en la entrevista (que una vez montada solo dura unos seis minutos).
Al hablar de representación podemos destacar, como es habitual, la forma en que se representan a nivel estético y narrativo los personajes; o centrarnos en la cantidad de los mismos, como menciono en la propia entrevista. Pero no podemos dejar de lado qué trato reciben también esos personajes femeninos y que la violencia de género, algo por desgracia cotidiano y diario en todas las sociedades, también está presente en el producto cultural que es el videojuego. Precisamente, es un tema por el que me he interesado mucho; tanto, que hace un par de años le dediqué un ensayo que podéis leer en el libro Cuaderno de máquinas y juegos nº1 bajo el título de Violencia de género en videojuegos.
A raíz de esta investigación no solo encontré videojuegos cuya mecánica principal recae en el sexo no consentido, sino que quise enfocar mi análisis en cómo desde el mismo videojuego también se puede hablar de dicha problemática para concienciar sobre ella. Por lo tanto, y volviendo al asunto que nos concierne: ¿hay videojuegos cuya mecánica principal es violar? Sí. ¿Son MUCHOS, algo que yo en ningún momento digo y por lo que se ha formado esta enorme bola? No, a mi parecer no son una muestra representativa. ¿Por esto hay que dejar de hablar de la problemática, analizarla y exponerla en el marco de una sociedad con una cultura de la violación tan arraigada? Por supuesto que no. ¿Es algo destacable de una entrevista tan larga, o incluso dentro de un montaje de 6 minutos? NO.
En relación con esto he recibido muchísimas increpaciones, si es que podemos llamarlo así, por el supuesto daño que he hecho a los videojuegos. Sobre esto también quería hablar. En primer lugar, soy la primera consciente de los estigmas que el videojuego sigue arrastrando, y soy una de esas personas que siempre que ha podido ha luchado públicamente contra ello. He dicho en varias situaciones que, en este sentido, el videojuego es el medio más potente para transmitir valores y educar, y de ahí la importancia de ser críticos con nuestro medio. Para muestra, un botón a través de mi trabajo:
Para acabar ya con todo esto, quiero dar las gracias a toda la gente que me ha apoyado, defendido y me ha dado muestras de cariño tras todo lo acontecido. Gracias, de corazón.
No voy a entrar en el tema de la ola de acoso, especialmente en Twitter y con la columna de menciones totalmente colapsada, porque quienes habéis llegado a este texto probablemente habréis visto más que suficiente. Incluso Instagram, una red donde hasta ahora el acoso recibido había sido insignificante, ha sido otra vía más para desearme lo peor como ser humano, lo que me ha llevado a ponerme candado de nuevo.
En relación con esto, quiero añadir una última reflexión sobre el dichoso dinero, algo con lo que mucha gente está tan obsesionada como equivocada. No voy a entrar a desmentir que evidentemente no he cobrado ni monetizado mi entrevista en La Sexta (porque quien no me quiera creer no lo hará), pero no olvidéis que SÍ hay usuarios en Youtube, a los que no me voy a molestar ni en señalar, que se han dedicado a monetizar todo este asunto, motivando a todavía más gente a acosarme. Os dejo con una pequeña muestra de cómo me encontré mi canal de Youtube hace apenas un par de días (los comentarios ya están borrados). Enlace a imgur para leer -> https://imgur.com/a/FAqckvZ
Poco más que añadir. Gracias por leerme si has llegado hasta aquí y nos vemos próximamente por redes sociales.