Calle de la Ballesta, 32 (Metro: Tribunal / Noviciado / Callao)
http://lamuccacompany.com/la-pescaderia/
Cena de viernes con Darling, aparecimos por aquí de chiripa. Nos vino a visitar San Gabriel gastrónomo que nos abrió hueco en la lista de espera; normalmente suele estar lleno con alguna que otra semana de antelación. He perdido ya la cuenta de la cantidad de veces que hemos intentado reservar en La Mucca, el otro restaurante de la casa, sin éxito alguno con muchos días de antelación.
Cualquiera pensará que con el nombre del restaurante uno viene fundamentalmente a comer pescado, pero ni mucho menos, el nombre no tiene nada que ver con la oferta.
El local es de lo más pintón: estilo vintage industrial con ladrillo visto y azulejo rectangular blanco y varias zonas diferenciadas como la barra donde tomar algo de picoteo, una zona de mesas bajas, patio y planta inferior.
Carta internacional con platos pensados para compartir y opción de cocktails:
¿Pues no que es viernes? acompañamos la cena con cocktails, Bloody Mary y Cucumber Edelflower.
El Bloody Mary lo encontré algo soso y el cocktail de cucumber es para aquellos a los que les guste realmente el pepino. No son nada del otro mundo pero para acompañar la cena están bien.
Ceviche de corvina con cancha
Daditos de corvina en crudo con cebolla morada, cancha (maíz frito) remolacha, batata y aliño de ceviche con cilantro. Un pelín picante, lo justo para darle alegría, y delicioso.
Langostinos salteados con aguacate y mango
Mérito de Darling. No soy yo muy fan de los platos de “marisco con cosas” pero este es la excepción que confirma mi norma. Langostinos marcados a la plancha con dados de acuacate y mango. Otro que está de toma pan y moja.
Como mínimo sirven 2 en la ración; si lo sé, me pido los 2 para mí sola. Son contundentes y pican lo suyo (perfecto si ahora estáis alérgicos primaverales como yo; se os va la sinusitis en un achís) pero son una maravilla: carne melosa y muy bien aliñada que da como resultado un recuerdo que perdura en la memoria. Son obligados.
El postre fué algo que me falló. No porque estuviese malo ni mucho menos, si no porque los anteriores platos fueron tan tan buenos que me esperaba un postre digno de Paco Torreblanca.
Han querido darle una vuelta a la típica tarta de limón y merengue, cambiando el limón por lima. Bien sin más para terminar la cena, con un merengue dulce ligero que contrasta con el ácido de la lima.
La cena, con cocktails incluídos no ascendió a mas de 25 euros por persona. Por este precio y la calidad de las preparaciones vuelvo siempre que pueda. La Pescadería es un MUST.