— Te lo he dicho, no tengo nada que ver con el toque de queda. Y aunque fuera así, si quieres hablar conmigo, sería mejor que lo hagas a horas de oficina -.
seen from China

seen from Türkiye
seen from Germany

seen from Australia

seen from Australia

seen from India
seen from Russia

seen from United States
seen from Russia
seen from T1
seen from Germany

seen from Germany
seen from Australia
seen from Kazakhstan

seen from United States

seen from China

seen from Germany

seen from India
seen from Germany
seen from India
— Te lo he dicho, no tengo nada que ver con el toque de queda. Y aunque fuera así, si quieres hablar conmigo, sería mejor que lo hagas a horas de oficina -.
“¡Hey, tú!” con su teléfono sin batería y las calles casi vacías ante la cercanía del toque de queda, no le queda otra opción que llamar la atención de la persona que milagrosamente aparece en aquella fría noche. “¿Puedes ayudarme a llevarlo a la veterinaria?” preocupación tiñe su voz al esperar buena predisposición del ente ajeno, por que sus brazos no terminan siendo lo suficientemente fuertes como para cargar al viejo perro que, con una severa herida en su pata, yace en el piso tras ser atropellado por bestia humana que siguió en su camino como si nada.