No denuncian
A veces siento sus manos.
Pero, siempre que veo a un hombre con malas intenciones, recuerdo, la frente abultada del hombre mosca, la mirada de Nerio, las mejillas de Miguelito, el pico del Calvino.
Esos que quiero olvidar, borrar.
Me doy asco a mí misma de solo pensar en eso.
Y lamento haber ido allá.
Pero no lamento, no haber hecho la denuncia.
Porque, ¿Quién le va a creer a la loca, rubita, repugnante, hija de Naranja Dulce?
Muchas mujeres no denuncian, algunas se sienten miedo, culpa, vergüenza, por una u otra razón, no denuncian.
Yo tuve otra forma para contar lo que pasó en Tilcara. Pero, ¿y las demás?
















