Siempre fuíste más blanco que negro, amor que odio, optimismo que pesimismo.
Eres alguien díficil de encontrar pero que apareció en el momento justo, no sabes controlar tu lengua, es como si tuviera vida propia, pero adoro eso de ti, que no te puedas contener y debas explotar, eres una pequeña bomba andante de carne y hueso. Llenas mi vida con un poco más de luz de lo que necesito. Eres un diamante en bruto, sabes escuchar pero también sabes cuando debes parar y empezar hablar.
Estoy orgullosa de ti, así como lo está una madre de su hijo luego de verlo cumplir sus metas. Eres extraordinaria, eres de otro mundo, otra galaxia. Mereces el cielo, el mar, las estrellas, los planetas, las flores, las canciones, los poemas, las historias, mereces amor, uno bonito, estable, que te sume y no te reste.
Me gustaría algún día salir y poder ir abrazarte tan pero tan fuerte que todos los demonios que tengas sobre la espalda se esfumen en el instante. Me gustaría saber que confías en ti de la manera en que yo confío en ti, en tus habilidades, en toda tú.
Mientras escribo pienso en lo rápido que calaste en mi, es sensacional quererte en tan poco tiempo, estar para ti, escribir para ti, Dios sabe que no soy así, tú lo sabes, no suelo demostrar mis sentimientos, soy muy reservada en esa parte pero por ti soy capaz de jugarmela toda, de pasar vergüenzas, de ir hasta la China si es necesario. Estaré siempre para ti, hoy, mañana, el día después de mañana, dentro de unos meses, unos años, lo que la vida nos permita (espero sea mucho).
Creo que me extendí pero quiero pensar que dejé claro mi punto, si te caes me quedo contigo en el suelo el tiempo que sea necesario hasta que tengas las fuerzas o los ánimos para levantarte.
Te adoro, te quiero, te amo, lo sabes tú, lo sé yo.