Pensó en esos individuos que desean separarse y que, sin embargo, no lo hacen de inmediato, de manera abrupta y radical, sino que esperan con paciencia el momento indicado para comunicar su partida definitiva. Esos individuos van acumulando poco a poco razones y motivos que justifiquen aun más la separación y el abandono. Cada disgusto, cada discusión, cada ataque de mal genio son un kilómetro más en ese largo camino hacia la libertad. van asesinando sus afectos con lentitud pasmosa, seguridad, casi con sevicia. Y el día en que deciden partir no miran hacia atrás, no escuchan, no se conmueven, no sienten nostalgia ni melancolía cuando cierran la puerta de la que ha sido su casa y su hogar. Sencillamente ya no son ellos, se han transformado en otros. y no regresan jamás
Mario Mendoza-Cobro de sangre















