T es de Trauma
Lilo y Liv se bajaron del tren. “Entonces lo tienes, no?”
“Que si Liv, eres una pesada. Lo recogí por la noche, justo después de llover. No ha sido tocado ni por los pies de nadie ni por el sol”
“Segurísima?”
“Siiiii, ahora vayamos a la habitación a ver qué tal está Pachi.” Hoy era el tres de enero, y faltaban dos días para terminar de recolectar los ingredientes de la poción de animagos; ya tenían las gotas de rocío que había recogido Lilo en su estancia en casa, el pelo de Liv lo conseguirían en el momento y les faltaba la crisálida de polilla esfinge de la calavera.
“Livvy, Pachi no… Pachi no está. Ha desaparecido!” Lilo dijo con pánico. Observo el terrario cilíndrico. Estaba llenado con tierra más de la mitad, y eso que el tubo era de un metro. Tenía un tronquito y sobras de hojas por encima de la tierra y una tapa con pequeños agujeros para que Pachi no tuviese problemas al respirar. “Eso es imposible!” Livvy se acercó y le quitó la tapa al terrario; removió las hojas y el tronquito con cuidado y suspiró. “Está?”
“Si, lo que pasa es que cuando se va a transformar en polilla se mete debajo de la tierra, por eso tuve que poner tanta. No sé cuánto tardará, pero espero que no sea mucho. Bueno, no hay nada que podamos hacer, así que quieres salir afuera?” Ella empezó a sacar hojas medio comidas y a tirarlas a la basura, Pachi ya no las necesitaría. Apartó el tronquito a un lado y Lilo vio un pequeño agujero. “Vamos.”
“He estado practicando mucho en casa. Mis padres estaban bastante preocupados por… por Sigui, así que no me hicieron mucho caso” Dijo Lilo apenada, y Liv la miró con compasión “Enséñame lo que sabes” Lilo se concentró en sus alrededores. Sintió como la empezaba a crecer el hocico y los olores se intensificaban, como sus orejas se alargaban y oía mejor, como sus ojos se adaptaban a la luz y se le agudizaba la vista. “Lilo, es increíble!” ella le tendió un espejo, y cuando fue a cogerlo vio que ya no tenía manos, sino patas de lobo. Liv se dio cuenta y la sujetó el espejo. Había conseguido convertirse en un lobo! Lilo se miró el cuerpo y se llevó una desilusión: sus piernas seguían humanas, lo que le daba un aspecto ridículo, pero solo Liv la había visto. Ella estaba revolcándose en la nieve de la risa. “Lilo, ha estado genial, pero…” Se sentó enfrente de ella y siguió riendo. Era la primera vez que Lilo la oía reír de verdad en el último mes, y no pudo evitar una pequeña sonrisa orgullosa. Livvy se cubrió la boca para dejar de reír, cuando de repente una bola de nieve la dio en la parte trasera de la cabeza. Ella soltó una palabrota y se giró con furia hacía atrás; Leo, Marcus y William estaban riéndose detrás de ella, y ahora era Lilo la que reía… Hasta que le tiraron una bola de nieve a la barriga. Ella gruñó y sacó su varita “Ahora sí que la habéis cagado. Liv, yo te cubro. Protego!” un escudo las protegía mientras Livvy hacía bolas de nieve rápidamente. Los chicos seguían tirándolas bolas de nieve, pero el escudo de Lilo las abrigaba. “Estás Liv?”
“Un segundo… ” ella también saco la varita, la agitó y murmuró un conjuro, “Ya!” Lilo quitó el escudo y las bolas salieron volando hacia los tres chicos. Ellos los esquivaron hábilmente y rieron “Eso es todo chicas?” le gritó Will mientras las tiraba una bola, pero ellas la esquivaron. Lilo y Livvy sonreían con maldad “Imbéciles” rió Liv. Las bolas de nieve que habían hechizado volvieron y dieron a los chicos por detrás. Ellos gritaban e intentaban huir, pero las esferas les perseguían y les daban por todos lados, se les metían por los abrigos, camisetas y pantalones. Lilo trazó una figura en el aire y una barricada de nieve se irguió ante ellas. Los chicos se quejaban y lloriqueaban, y los gemelos Weasly aparecieron “Lilo y Liv, no os enseñamos ese hechizo para que lo usaseis así! Míralos, tan indefensos…” Dijo George con una sonrisa. “Tendremos que ayudarlos…” terminó Fred, y se acercaron a los chicos. “Traidores!” les gritó Lilo riendo, viendo como ellos también hacían una barricada de nieve y metían a los chicos detrás de ella, no sin llevarse algunos impactos de nieve antes, claro. Liv y Lilo vieron con sorpresa como alguien se les unía a la barricada, era Cedric. “Ced? Que haces aquí?” le preguntó Liv, tirando una bola y esquivando otra.
“Pues me iba a poner con ellos, pero son el triple más que vosotras, así que vengo a echar una mano”
“Eh, Cedric” Lilo se calló un momento para tirar una bola de nieve que le dio en la cara a Fred, y luego se agachó de nuevo “Es verdad que cancelan el partido de Quiditch?” Cedric encantó un montón de nieve para que hiciese bolas de nieve solas “Si, petrificaron a una tal Hermione”
“Hermione?!” Dijo Liv abriendo los ojos con sorpresa, y una bola le dio en el hombro “Ah, ah, ah, frío, frío, frío!” se intentó quitar la nieve que se la había metido por la camiseta. Cedric sonrió y encantó unas bolas para que atacaran a los otros. Ellas salieron volando y pronto oyeron los gritos y aullidos de los chicos.
Lilo se terminó de vestir y se secó el pelo. Acababa de terminar de ducharse y estaba esperando a su amiga. “Lilo?”
“Si?”
“Tengo el pelo bastante enredado, así que vete yendo a la sala común, yo te veré ahí.”
“Vale, pues… Adiós, te veo luego” Hizo lo que Livvy la había dicho y se dirigió a su sala común. Estaba extrañamente vacía y no vio a ningún conocido, hasta que encontró a Harry, que estaba haciendo los deberes. “Hola Harry, que haces?”
“Deberes de pociones, Snape nos ha vuelto a poner muchos y me gustaría adelantar algo.” Contestó el sin levantar la mirada del papel. Lilo fue a sacar sus deberes de defensa contra las artes oscuras, pero topó con la libreta antigua que había encontrado en el baño. La sacó, la abrió y la examinó con cuidado. Qué sería? Sacó su tintero y lo destapó, pero Harry había ido a meter la pluma en el suyo y toda la tinta se derramó encima del cuaderno viejo. “Lo siento Lilo, lo siento muchísimo!” ella sacó un paño e intentó secar la tinta, pero de repente las páginas la absorbieron. Lilo y Harry se miraron extrañados. “Has sido tu?” se preguntaron a la vez. “No” los dos volvieron a hablar a la vez y se miraron confundidos. Harry cogió el cuaderno y le dio la vuelta “Tom Sorvolo Ryddle. Lo conoces?” Lilo negó con la cabeza y volvió a coger el diario “Que pasaría si…” mojó su pluma en tinta que había caído en la mesa y escribió: <<Hola, soy Lilo Poltergeist.>> la tinta se disolvió y apareció una respuesta. <<Hola Lilo. Yo soy Tom Ryddle>> Lilo chilló emocionada y se le ocurrió una idea. <<Sabes algo sobre la cámara de los secretos?>> el diario pareció vacilar un poco, pero al final respondió.
<<Sí>> Harry y Lilo se chocaron la mano.
<<Puedes contármelo?>>
<<No.>> Lilo dejó la pluma y suspiró decepcionada. Había estado tan cerca… Tan cerca de recuperar a su hermana. <<Pero puedo enseñártelo>> antes de que Lilo procesase la información, Harry y el fueron absorbidos por el libro.
Se encontraban delante de un chico atractivo que hablaba con un Dumbledore más joven. “Pero señor, si arreglo esto… Si arreglo esto podría quedarme no?”
“Hay algo que quieras contarme, Ryddle?” el chico negó con la cabeza “No señor.” Y luego se marchó. Harry y ella siguieron a Tom por los pasillos hasta una puerta de madera. El la abrió con gran estruendo y apuntó a alguien con la varita. Lilo se fijó en el chico; era grande, muy grande para alguien de su edad y bastante peludo. “… te expulsarán por esto Hagrid!”
“No, por favor, Aragog es inofensiva y no haría daño a nadie…” Tom lanzó un hechizo, y una araña del tamaño de un gato salió y se escabulló a otro sitio. El recuerdo se acabó y ellos regresaron a sus asientos en Hogwarts. “Hagrid… Hagrid abrió la cámara de los secretos?” preguntó Lilo asustada. “No, eso es… Hagrid nunca haría algo así.” Lilo le miró con pena y Livvy entró bostezando en ese momento.”Lilo, subimos?” Lilo le dio un apretón en el hombro a Harry y siguió a su amiga. Cuando se acercaron a la puerta, se oyeron gruñidos y golpes. “Qué diablos…?” Dijo Liv entrando en la habitación. Pachi en forma de polilla había conseguido salir del terrario, y Ágape la perseguía por toda la habitación intentándola comerla, con su larga lengua estirada y sin importarle lo que tirase. Tiró unos pergaminos de Liv y ella gimió. “Ágape! Deja en paz a Pachi” el puffskein la miró sorprendido y luego se puso en la cestita que Liv tenía para el encima de una mesa. “Pachi, ven!” la polilla se posó en la pared; era amarilla y negra, con una especie de dibujo de calavera en el torso. “Livvy de verdad crees que la polilla va a venir?”
“Pero… pero es mi amiga, yo la he criado. No me- no me quiere?” ella hizo un puchero y se le llenaron los ojos de lágrimas. Lilo vio con pánico como Liv comparaba a la polilla con su ex novio y se apresuró a corregirla. “Liv, no, no, no es que no te quiera, si no que está asustada, mejor la soltamos ya y que vuele libre, no?” Liv se sorbió la nariz y asintió, abriendo la ventana, pero la polilla no se movió. “Vuela libre Pachi!” le dijo Liv, pero la polilla parecía congelada. “Bueno, vale… Vamos a sacar a Ágape y la dejamos un rato sola en nuestra habitación” propuso Lilo y Liv asintió. Esperaron en la sala común una hora pero cuando subieron la polilla seguía en el mismo sitio. “Bueno… pues buenas noches supongo” dijo Lilo y las dos chicas se acostaron mirando la polilla en la pared.
“Lilo, Liv, tenéis que acompañarnos al bosque prohibido!” Harry se les acercó corriendo, seguido por Ron “Por favor”
“Y por que haríamos tal cosa?” ahora a Liv le había dado por decir frases así, y a Liv le medio enternecía, medio sacaba de sus casillas. “Por que Hagrid nos dio una pista antes de que le detuviesen. Sigue a las arañas.” Dijo Ron con un escalofrío en la última parte. “Quieres que sigamos unas arañas a un bosque? Así sin más, no nos vais a dar más explicaciones? Tu que opinas Liv?” Liv tenía el ceño fruncido y se mordía el labio, cosa que hacía cuando se intentaba concentrar. “Arañas… Todo esto me suena de mucho, pero… no, es imposible. Yo por mi sí”
“Bueno… pues vamos al bosque”
Aunque era de día, el bosque seguía ofreciendo un aspecto oscuro y siniestro, y Lilo lo estaba pasando mal al intentar no tropezarse con las ramas ni pisar el rastro de arañas que estaban siguiendo. Oía a Liv llamando a Buckbeack, y los pasos de Ron y Harry por detrás. “Buckbeack? Ven bonito, ven!” Livvy fue interrumpida por una rama partida. Lilo no recordaba haber avanzado tanto, pero se encontraban en una ligera depresión llena de telas de araña gigantes. “Quién es?” una voz grave hablaba arrastrando las palabras. “Somos… Somos amigos de Hagrid” dijo Potter. Una araña colosal se dejó ver, y Liv soltó un quejido “Odio las acromántulas…”
“Donde está Hagrid?” dijo la Acromántula. “Eres Aragog…” dijo Harry, y el y Lilo intercambiaron miradas “Hagrid está en problemas. Le han arrestado por abrir la cámara de los secretos, como la última vez” continuó Harry. “Eso es una mentira! Hagrid nunca abrió la cámara de los secretos. “Entonces tú no eres el monstruo?” le preguntó Lilo.
”No. El monstruo es mucho peor. Es algo antiguo, algo que las arañas tememos más que a nada.”
“Harry…” Ron señaló hacia arriba y vieron a otras arañas, mirándoles hambrientos. No eran tan grandes como Aragog, pero eran igual de imponentes. Todos empezaron a retroceder lentamente, viendo como las arañas aumentaban en número “A dónde vais? Mis hijos e hijas nunca han hecho daño a Hagrid, pero no les puedo negar comida fresca cuando ha llamado directamente a la puerta…” las arañas empezaron a rodearles y ellos se juntaron inconscientemente. “Adiós amigos de Hagrid…” las arañas se acercaron rápidamente y ellos sacaron las varitas. Antes de que hiciesen algún hechizo, un coche se abrió paso atropellando y apartando arañas; se paró delante de ellos y abrió las cuatro puertas. Ron y Harry se subieron delante, y Lilo y Liv les siguieron. Arañas caían y les perseguían por todos lados, y todos los ocupantes del coche chillaban aterrorizados. Cuando por fin llegaron a un sitio a salvo, el coche les dejó y volvió al bosque. “Que…” Livvy se quito una telaraña del pelo y la miró con horror “Divertido. Voy a vomitar” se acercó al árbol más cercano y cumplió su palabra. Lilo le sujetó el pelo a Liv mientras los niños miraban con una mezcla de pena y asco. Cuando por fin llegaron al castillo, las chicas subieron rápidamente a los baños y Liv, después de frotarse a consciencia en la ducha y lavarse los dientes por tercera vez, decidió que deberían subir. En cuanto Livvy tocó la cama se durmió, pero Lilo pensó que no iba a poder dormir en las próximas tres semanas.
colaboración @carol-friki-06
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