Segunda navegación | Alejandro Llano
"Decía mi maestro Fernando Inciarte que lo más metafísico es la muerte, porque no se puede cambiar. La filosofía trata de lo necesario. Pues bien, no hay nada más necesario que la muerte. Lo cual no debería causar espanto a quien se ha dedicado desde su juventud a indagar sobre las ultimidades. Es más, a partir de Sócrates se ha entendido que el oficio del filósofo consiste en la meditatio mortis, en reflexionar sobre el final de la existencia y prepararse para la muerte. Otra cosa es que el aprendiz de pensador -porque nunca deja de serlo- logre su empeño. No vaya a suceder que, cuando llegue la hora de la verdad, se dedique a lloriquear por los rincones y pedir prórroga...
Si no fuéramos mortales, ni siquiera tendría sentido filosofar..."









