“¿Qué cómo he estado?, ¿Qué si me sigo acordando de ti?, ¿Qué si ya te saqué de mi corazón?, ¿Qué si te odio?”
¿Por qué hiciste esas preguntas?, no lo sé, ni pretendo conocer la respuesta. Lo que sí sé, es que me siento muy satisfecho del como te respondí.
He estado bien, feliz, con muchos objetivos por cumplir, cómo en todo, altas y bajas, pero ahí la llevo, volviendo a soñar.
Sí, me acuerdo de ti y mucho, eres mi amigo, estuviste en momentos difíciles en mi vida, convivimos diario por tres años y aunque te has alejado, no solo de mí, sino de muchas personas que te queremos por seguir tus metas, no te olvido y te aseguro nunca lo haré, mi amistad la tendrás por siempre.
No te puedo sacar de mi corazón, te lo repito, eres mi amigo, y por ello, siempre tendrás un lugar en él, pero solo por la amistad que hay entre los dos.
Créeme que puedes estar tranquilo, ya no siento nada más, que amistad por ti, me dejaste bien en claro tu descontento y sobre todo tu repudio, a que yo, me hubiese enamorado de ti, pero tranquilo te digo, ahora te quiero como buen amigo.
Siento mucho que alguien te esté haciendo sufrir con su desamor y el único consejo que te puedo dar, es que le des tiempo al tiempo, él lo sana todo, de amor no te vas a morir. Y no, no por decirte esto de odio, jamás, nunca te odie….