Cosas que pasan, cosas de un día extraño
El ruido del cierre de la puerta me despertó. De inmediato intuí que mis hermanos partían a sus respectivos trabajos.
En fin, tome el celular y vi que eran ya las 5:45 de la madrugada, ¡muy temprano para levantarme! Así que jale y me refugie nuevamente entre mis cobijas.
Pero -rayos, el absurdo “pero” de todo-. Bueno, pero delicadamente comenzó a sonar ese tonito que tengo para las notificaciones, que, para no hacer tan cansón mi celular, es el mismo para Facebook, Twitter, Gmail, G+ y Transfer Banamex.
Entre mí, me pregunté ¿veo que es o ignoro y sigo durmiendo? Y sí, mi curiosidad y adicción a este mundo virtual, fue mayor.
Y ¡Oh sorpresa!, después de ver cada una de esas notificaciones. Una en especial me creó un cúmulo de sensaciones, que de verdad, no sé cómo describirlas, es algo así, como si en una licuadora metieran ilusión, esperanza, felicidad e incertidumbre, y todo eso lo licuaran. O como cuando esperan algo con muchas ansias y están seguros que se dará en ese preciso momento.
Definitivamente, solo me entenderán esas personas que han sentido algo así. Pues esas sensaciones, me hicieron levantarme muy temprano –para mí- y estarme cuestionando, mientras me duchaba y arreglaba, cosas como -¿Y sí?, ¿A lo mejor?, ¿Me pongo esto?, etc.-.
Total que no ocurrió nada en las horas, en las que presentí pasaría. Nuevamente un juego de mi cabeza o corazón, ¡Qué sé yo!