Girando, girando, dando vueltas por la vida... En un momento me detuve y unos ojos soñadores me observaban, me llenaron de alegría y fue ahí donde el amor encontré. ¡Bella sorpresa que me regalas con tu mirada de niño travieso!
Pero eres más que eso, ahora lo entiendo, si, eres amor, pero eres ese hombre que a mí existencia llegó para darle un giro distinto a cada cosa que estamos haciendo, a cada acto que construimos, a esta relación a la cual aportamos una cantidad inconmensurable de motivación, alegría, comunicación, colaboración, empatía... Somos dos haciendo una misma fuerza para edificar una relación estable, bonita, de lo mejor.
Leregi Renga








