He aprendido a ser la sombra exacta de todo lo que te falta. Mi baja estatura no es modestia; es el suelo que te obliga a arrodillarte. Persigue a este conejo y seré la perfecta mentira que tu alma necesita para vivir. Deséame al punto de la asfixia, hasta que tu único respiro sea mi nombre y poseerme se vuelva la fatalidad de un mapa del que no existe retorno.














