He probado
el sabor amargo de la tristeza.
He llorado en silencio,
mirando la luz de la luna
cubrir las grietas de la puerta.
En ocasiones baje la cabeza,
cuando decían
que era una inútil.
Que mi ser emanaba amargura...
capaz de borrar
hasta la sonrisa más pura.
Aguante el dolor
que destrozaba mi alma.
Junto al ruido permanente
de una realidad qué me dañaba.
La soledad y yo:
éramos como hermanas.
En las madrugadas opacas
me abrazaba.
Un día sonreía,
al otro no respondía.
a la semana fingía
y volvía a la misma rutina.
A duras penas aprendí
que el sanar
no depende de alguien más,
si no de ti.
Que la ilusión de sentir
que nos falta alguien
en nuestras vida
la creamos nosotros.
Y las dudas...
que permanecen
en nuestros cuerpos
la aumentamos nosotros;
al no creernos suficientemente
capaces de lograr complementarnos.
Al final del día.
Somos seres de luz...
que valemos demasiado.
¿Cuántas veces no nos hemos mirado al espejo haciendonos sentir más miserables?
Creyendo que no valemos nada. Aún cuando la realidad es lo contrario...
Lorenzsstuff©
















