Gloria Fuertes.
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Gloria Fuertes.
Perdona a los demás, no porque ellos merezcan perdón, sino porque tú mereces paz.
-chipnervous.
No soy más que promesas vacías
412°^°
Lino.
Creo que hoy tengo la certeza de poder hacer un trato conmigo mismo: dejar atrás el pasado.
Lo que pasó, pasó como tenía que pasar. Y ya no tiene sentido aferrarse a lo que no puedo cambiar, a esas emociones, a esas heridas, o incluso a haber sido una herida.
Hoy me suelto. Pero no por cansancio, por decisión.
Porque entendí que seguir atado también es una forma de no elegir. Y yo quiero elegirme, pero no desde el dolor, sino desde el deseo.
No voy a romantizar lo que rompimos ni justificar lo que no estuvo bien. Pero tampoco voy a castigarme por no haber sabido hacerlo mejor.
Hice lo que podía con lo que tenía. Y eso, aunque no haya sido perfecto, también merece respeto.
Así que a partir de ahora camino más liviano. No porque el pasado dejé de pesar, sino porque aprendí a no cargarlo más.
Por eso, te perdono. Y me perdono.
Por lo que fui, por lo que no supe, y por las veces que no fui sincero ni con vos ni conmigo.
-chipnervous. / Fer.
Y quizás solo deba intentar perseguir otro sueño, algo más pequeño, algo menos imposible, quizás sea hora de conformarme y aceptar que no todo lo que se quiere se logra.
No quiero poseerte, quiero que me elijas… como quien vuelve por voluntad y no por costumbre. Que seas mía no en cadenas, sino en esa curva de tu sonrisa
cuando mi nombre te cruza la boca y se queda. Y yo, tuyo, en lo que callo, en ese silencio donde te nombro
sin ruido pero con todo. Libres, sí… pero con esta forma dulce de prisión que es el deseo cuando decide quedarse. Porque lo que ata, asfixia. Y lo que no sostiene, se pierde. Pero lo nuestro tiembla justo en medio, en ese punto exacto donde nadie obliga y nadie huye. Ahí te quiero: con tu fuerza intacta,
sosteniendo el mundo si hace falta, y yo… siendo el lugar al que regresas cuando todo pesa. Mía la sed,
tuya el agua. Tuya la llama, mío el incendio. Y entre todo eso, ni promesas rotas, ni heridas por fuerza,
porque nada fue impuesto… y aun así, todo arde.