Cuando me sacaron de la carrera y me bajé de la bicicleta a la 5ta vuelta sentí un profundo desprecio por la organización y el evento del cual tomé parte.
Sentí que las 3 semanas de pedaleo intenso poniéndome al día después de una desafortunada lesión a la rodilla (y varias sesiones de kine), acostarme temprano el sábado (y peor aún: levantarme un domingo a las 8am), sumado a los 50 minutos que precalenté familiarizándome con la pista, fueron en vano.
15 vueltas eran mi meta. Basado en mi (única) experiencia anterior, pretendía guardar energía para la carrera entera e intentar repuntar al final... para encontrarme con la desafortunada sorpresa de que a 7 minutos de empezada la carrera, había sido descalificado.
Si bien tengo claro que soy un NOOB en lo que a carreras de piñón fijo respecta, sentí que todas mis expectativas fueron atropelladas por la moto que perseguía a los ciclistas del circuito. Desconsolado pensé en todo el tiempo y energía que invertí para pasarlo bien esa mañana y en la insatisfacción que me produjo bajarme de golpe y porrazo...
Para mi consuelo quedaba el hecho de que otros 10 ciclistas más pusieron la misma cara de culo cuando nos tuvimos que apartar para ver a los punteros pasar por al lado nuestro.
Refunfuné aproximadamente 2 horas.
Me salté la carrera de mujeres para ir a ver la exposición de cletas intervenidas por artistas en el @pumalab para poner paños fríos.
La pobre de mi polola hizo uno más de los maravillosos despliegues de paciencia que la caracterizan, mientras yo intentaba poner en práctica el mantra básico para combatir al más profundo de mis karmas: Cuenta hasta 10
...después de apreciar el talento artístico que envolvió aquellos vírginales low-pro's, volvimos al circuito para ver las categorías Urbanos y Elite.
Me interesaba profundamente ver si, al igual que en el Criterium anterior (La Reina), algunos corredores más PRO se habían inscrito en más de una categoría para ganar con facilidad en la baja y disputar la alta...
Para mi satisfacción me percaté de que los más rápidos de mi segmento no se repetían, sino que los punteros de las siguientes estaban muy por sobre el nivel. Ahí fue cuando empecé a percibir el tremendo mérito que Kamaleon y Volarp tenían al ser capaces de reunir ese nivel de corredores en el culo del mundo.
(Foto robada del flickr de S|P)
La definición de la punta de Urbanos fue más que emocionante. No se si fue porque estaba sentado bajo la misma sombra que los compañeros del victorioso Andro (al que con estridentes exclamaciones alentaban a su compañero de BeBike al lado mío) o si los tres punteros efectivamente dieron hasta la última gota por la corona. Cada vuelta pasaban más juntos y más enredados.
En verdad me hicieron soñar con participar de una competencia donde esté al nivel para poder dar tanto de mi mismo, entregado en un derroche de energía competitiva, obsesionado con morder la línea de meta en primer lugar.
(Foto robada del flickr de Eduardo Diaz González)
Luego vino la categoría Elite, donde, vuelta a vuelta, mi subconsciente empezó a entender la esencia del espectáculo.
Si bien todos (y los pocos) corredores que se atrevieron a participar de la punta-de-la-pirámide contaban con los músculos y las madames pertinentes para competir con propiedad, la misma (maldita) moto que me sacó a mí, sacaba a dos o tres corredores por vuelta.
Impresionado empecé a entender que no se trataba de la entretención de los competidores, ni la grata sensación que produce terminar algo que empezaste.
La batalla por la punta fue como una carrera de F1 dominada por Sebastian Vettel y Mark Webber. Dos de los mejores pilotos, arriba del caballo del comisario, disparados del resto, dejando a los demás casi en vergüenza...
Creo que complaciente, pero poco argumentable se hace pensar que estaban "pichigateados" (al final del día cuántos deportistas de elite nos han demostrado el adictivo y peligroso poder de los anabólicos y sus relativos a la hora de triunfar en el deporte?).
No fué sino hasta la tarde, mientras conversaba con dos de mis amigos que más me inspiran a disfrutar del ejercicio, que escuché a mi subconsciente.
Les explicaba junto a unas cervezas (y la cabeza más fría) que la competencia era un verdadero descuartizadero de ciclistas.
Quizás en un intento de justificar mi pobre desplante, les expliqué cómo la carrera estaba concebida para despejarle la pista a los mejores corredores, y que independiente de las ganas, las bicis o el esfuerzo de los más lentos, las motos eran las responsables de eliminar la grasa de la calle. Como un carnicero, la moto de atrás comenzaba a tocarle la bocina al piñon de ciclistas del fondo y una vez que cruzaban la meta eran cordialmente bienvenidos a hacerse a un lado y abandonar su cruzada.
Hipócrita me sentí cuando me dí cuenta que ha pesar de considerarme una persona categórica (y según MBTI, de una tendencia más thinking), fuí incapaz de empatizar con la organización en su minuto.
Creo que la producción fue capaz de demostrar, quizás en desmedro de la aceptación inmediata de los participantes, que en Santiago se puede llevar a cabo una competencia seria y exigente como lo que se practica en otras partes del mundo.
No dejaron que nuestro sudaquismo, ni nuestra inexperiencia en competencias de esta naturaleza terciaran el verdadero carácter de un verdadero Criterium.
Si vas a correr, corre CON TODO. Desde el segundo cero hasta la meta, o hasta que la bocina te corte las piernas y te hagan carne molida, porque aquí nadie va a esperar a que guardes algo para después y nos sorprendas con un final de cuentos.
100% de exigencia, el 100% del tiempo.
Para más información le recomiendo el Storify que hizo @FixedGearWorld http://storify.com/FixedGearWorld/losandescriterium-the-tweets-recap