Una noche con Los Rolling Ruanas
Ayer se celebró en el mundo el Record Store Day (Día de la Tienda de Discos), una conmemoración por aquellas tiendas siguieron con la firme convicción de seguir vendiendo música en formato físico, pese al gran auge que ha tenido la música en formato digital.
Aprovechando esa fecha, muchas tiendas en Bogotá conmemoraron la ocasión vendiendo discos -en algunos casos rarezas- a precios especiales, realizando eventos y otras manifestaciones para no dejar pasar en alto esta fecha; entre ellas, RPM Records; que para no desentonar con la ocasión contó con las presentaciones de D.J. PHO y Los Rolling Ruanas.
Como suele pasar por estas fechas en Bogotá, el frío y una previa lluvia fueron cómplices para intentar apagar el espíritu de esa fecha, pero contrario a ello, la gente acudió en buena forma, tanto así que tuve que hacer algo de fila para ingresar pensando con la misma complicidad que tuvo el clima. Ya adentro del lugar la sensación térmica cambió de inmediato: de un frío que hace tullir a un calor que hace huir, pero que era posible de apaciguar con una cerveza o con los shots de Jägermeister que estaban repartiendo entre los asistentes del lugar. Así que con cerveza en mano y la compra de los dos discos de Los Rolling Ruanas (Origen y La Balada del Carranguero, este último, recientemente lanzado) la noche esperaba por los protagonistas de la noche.
Sin más preámbulos salieron al escenario, prestos para dar al público una buena presentación en esa coqueta atmósfera en medio de vinilos y una luz tenue que presagiaba un momento agradable. Comenzaron con su versión de la popular canción I was Made For Lovin' You de Kiss con su peculiar y muy autóctono estilo a base de tiple y rasca encendiendo los ánimos de la gente que, en honor a la verdad y como lo dijo uno de los asistentes a ese pequeño concierto como lo fue el señor Alejandro Marín, director de La X: “la gente estaba muy tibia”... razón no le faltó. Por suerte, la gente se contagió rápidamente para así disfrutar de la presentación de estos señores quiénes tocaron canciones de su álbum La Balada del Carranguero, de la cual tienen una canción con el mismo nombre, el cual los define a ellos de manera muy precisa y al tocarla en vivo entiende uno toda al esencia de ellos como músicos. Otro tema que dejó muy buen sabor entre los asistentes es su tema “Carrantá”, una oda para aquellos quiénes crean pre-juicios sobre los rolos (soy de Bogotá D.C.) a quiénes tildan de fríos y aburridos por vivir en la querida nevera. Con los ánimos caldeados (de manera positiva), hubo tiempo para rematar con sus canciones Maleza (en la que su versión de estudian contaron con la colaboración del gran Edson Velandia) y Toxicity, la recordada canción de System of a Down y sobre la cual tengo recuerdos en mi colegio, donde se dio el génesis por el tema del rock y con el pasar de los años fue mutando. Con ese par de canciones terminaron su presentación y la gente los aplaudió fervientemente, nada que ver con la tibieza con la que se les recibió.
Después de la presentación, ellos destinaron tiempo para los asistentes con el fin de tomarse una foto como recuerdo de una buena noche y firmar los CD’s a quiénes compraron. Tengo que decirlo: el tiempo que estuve para tomarme las fotos me parecieron unos tipazos y siempre fueron muy cordiales con la gente, con esa misma gente que al principio los recibimos con tibieza en su presentación. Con foto abordo y discos firmados me retiré del lugar solo lamentando el hecho de no haber sido afortunado con un shot de Jägermeister, que tal vez me hubiese quitado esa tibieza del inicio.













