Conocí a Enjambre por ahí del 2015 entre las cosas aleatorias de Spotify, con sus típicas rolas de dulce soledad y manía cardiaca; años más tarde me encontré con una joya, REFLEJO, que sin duda se convirtió en una de mis canciones favoritas por ahí del 2018.
No hace mucho tiempo conocí a un ser de gafas peculiares que le gusta andar en botas, al cual le fascina enjambre, incluso me contó aquella anécdota de su imperfecto Extraño firmado y de su emoción de contarle a Rafa que también era bajista, en fin, cuando perdimos todo tipo de contacto y abandonamos todos los sueños y promesas chiquitas que nos teníamos guardados, decidí buscar las respuestas a todas las preguntas que tenía a cerca de nuestra corta y casi nula historia de amor. Al principio enjambre era eso, un libro, para entender y encontrar esas respuestas que tanto me hacían falta...para ahogarme entre versos, lágrimas e incluso recuerdos, para traer aquel “imperfecto extraño” de nuevo a mi memoria con excusas de nombre madrugada, rosa náutica, nueve, visita, etc.
Pero si soy honesta, pasaron las semanas, los sábados perpetuos, y en ese par de excusas encontré un alivio entero, líneas y melodías que me dieron nuevas respuestas, no para el nosotros, si no, para mí. En enjambre encontré razones, buenas razones para dejar de sentirme mierda, para bailar, para sonreír, para recordar, perdonar, desear lo mejor y liberar
Ahora más que nunca muero de ganas de oír estos versos que me salvaron en vivo y a todo color, y agradecer, que hoy ya no estoy en el hoyo, hoy yo escogí divergencia, hoy yo escogí último tema, hoy yo escogí Enjambre, solo para mi:)
Por último, me despido de ti Edgar, te quiero mucho, ojalá hubiese podido decirtelo en nuestros 35 largos días juntos, y ahora que migro a otros mares, solo me queda dejarte esto aquí, para no volar con peso ajeno, con arrepentimientos, para ser nueva.
Atte. La chica que sonríe por los ojos🌞












