CAPÍTULO 1 - SIR CADOGAN Y EL PLANETA DE LOS SIMIOS (parte 1) Año 1872 de nuestro señor, 14 de abril, planeta Tierra. El joven Sir Cadogan visita a su maestro, el viejo Sigmund, en su mansión apartada del pueblo. Me dirijo a la mansión de mi maestro, el profesor Sigmund. El Sol brilla, los pájaros cantan y atravieso los árboles pensando que será un día tranquilo. Toco a la puerta de madera de roble descolorida (está abierta), entro y subo al piso de arriba, donde encuentro al viejo Sigmund atareado con algunos de sus trastos.
‘’Hola profesor’‘ - ‘‘Ah hola, Cadogan, ¡pasa, pasa!’’. Me pregunto qué mierda estará tramando. Un periódico manchado encima de la mesa informa sobre el inicio de la batalla en Cayo Redondo, Cuba, contra los invasores españoles. El mundo está loco... - ‘‘profesor, he traído la tarta que vimos en...’‘ - ‘‘Déjate de tartas, Cadogan, hoy tenemos que hacer un viaje’‘ - . Me mira con emoción, le miro con cara de susto, él mira hacia la chimenea, yo salgo por patas, él bloquea la puerta con su mando a distancia, yo estoy fuerísima.
Minutos después, el profesor pone en marcha el mecanismo de portal de salto espacio-temporal de su chimenea, y llena el aparato de combustible, cuya fórmula secreta no ha querido revelarme todavía (sospecho que es agua normal). Suena el ya familiar zumbido en el ambiente, el aire empieza a girar y arremolinarse como líquido en la entrada, y a los pocos segundos se condensa en una especie de plasma espeso. - ‘‘¿A dónde vamos hoy, profesor?’‘ - ‘‘Al año 2028′‘ -. Desde que llegamos del año 2042 (el profesor me trajo cuando era un bebé), me ha estado educando a base de experiencias chocantes. Una de ellas son los viajes en el tiempo y el espacio, a toda suerte de realidades, épocas y dimensiones.
- ‘’Tres, dos uno...’’ - saltamos. Silencio total. Noto por unos segundos como si estuviera dentro de un caleidoscopio, y de repente aparecemos en un callejón mugroso. -’‘Vamos’‘- dice el profesor. Camino medio mareado hacia lo que parece una calle principal abarrotada de gente. Una pantalla gigante en un edificio altísimo, está retransmitiendo unas noticias (sí, conozco esta tecnología). - ‘’...las revueltas y enfrentamientos entre los miembros del partido Femidemócrata y el partido LGTBINC.LUSIVE continúan...’‘-. - ‘‘Parece que aquí también hay conflictos, profesor, nada nuevo verdad? ‘‘- La gente empieza a mirarnos mal, parece que destacamos. Cuando miro a mi alrededor con más detenimiento empiezo a rayarme. Por la otra acera diviso a una mujer subida encima de un hombre a cuatro patas, como una mula, que va vestido de blanco y lleva un letrero que dice ‘‘AHIGE.ORG’‘. No es el único, hay varios a lo largo de la avenida. - ‘‘Profesor, ¿ha visto qué locura?’’ -
Inquietante. El profesor se dirige a una mujer - ‘’Perdone señora, podría decirme qué...’‘ - ‘‘¿QUÉ HACES HABLÁNDOME PAYASO?’‘ - qué coño?... - ‘’¡¡MACHISTA!!’‘ - PUM, tortón. Le vuelan las gafas y cae al suelo. - ‘‘Profesor se encuentra bien??’‘ - se pone las gafas torcidas - ‘‘¡Corre Cadogan, corre!’‘ dice Sigmund mientras se nos acercan corriendo dos mujeres con barba y un brazo más tocho que el mío (toca correr). Salimos cortando mientras la mujer ofendida da la alarma: ’’ATRAPAD A LOS MACHISTES!’’ Continuará












