Papá
Te fuiste cuando era pequeña, ingenua, débil e inocente, para ti fue tan fácil tomar esa decisión, no dudaste en ningún momento, no pensaste en cuanto me dolería, como repercutiría en mis relaciones con otras personas ni recordaste nuestros momentos juntos.
Fue tan fácil borrar mi existencia en tú vida, no te acordaste de cuanto te quería, de nuestros abrazos, risas. Por mi parte, aún que, quiera olvidar todos esos recuerdos y creer que nunca tuve un papá, no puedo y no sabes lo mucho que me he odiado por eso.
Recuerdo cuando veía a todos los niños preocupados, de que, le regalarían a sus papás en ese día especial y miraba el suelo para que nadie notara algo raro en mi, a veces otras personas me preguntaban porque no hablaba de ti y respondía como si todo estuviera bien, para que no sospecharan que estaba dañada por dentro.
Cuando estaba en la calle, veía a papas con sus hijos/a tan cariñosos, a mi se me hacía tan extraño como si fuera algo de otro mundo, me preguntaba como hubiera sido mi vida si estuvieras presente.
Cuando empece a crecer, la gente que decía quererme se iba de mi vida, ¿por qué no? si tú mismo lo hiciste, a pesar, de que, fuera tú hija.
Hubieron momentos muy difíciles, muchos hombres se aprovecharon de ese vacío que existía en mi, me veían débil, era una victima perfecta para destruir.
Nunca supiste de esas noches donde mi corazón estaba hecho trizas, cuando no entendía que había hecho para merecerme tanto dolor, tampoco supiste de todas las cicatrices que tenían mis brazos, ni el odio constante que me tenía.
No te pude contar de las burlas, insultos, golpes que recibía, ni jamas pudiste conocer, en que, me convertí.
Cuando tenía diez años, estaba consciente del daño que me habías causado, estaba defectuosa y que quizá lo estaría por siempre, en ese momento supe que no quería verte nunca más en la vida.
Tenía trece años cuando supe que habías muerto, no sabía como sentirme, no voy a negar que muchas veces te desee ese destino, pero me dio tanta rabia que para ti hubiera sido tan fácil todo, llore no por tú muerte, si no, porque ahora tú no estabas en este mundo y yo iba a tener que vivir con el corazón hecho pedazos, defectuosa, rota.
Aquí esta la carta que nunca te escribí y que nunca leerás.
-Amante de Oreos














