Un poquito de historia real, por favor, y dejemos la leyenda negra y el panfleto socialista para los ignorantes infraseres.
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Un poquito de historia real, por favor, y dejemos la leyenda negra y el panfleto socialista para los ignorantes infraseres.
No hay que enojarse con el pobre Pedro Castillo
Ya has visto en qué forma Pedro Castillo, el nuevo e indigenista presidente peruano, ha arremetido contra España, su historia... y su rey, quien se vio obligado, además, a escuchar sus agravios sin pestañear y sin poder decirle siquiera aquel “¿Por qué no te callas?” que Juan Carlos I le espetó una vez a Chaves.
Recordemos, para nuestros lectores, tales insultos:
«Durante cuatro milenios y medio, nuestros antepasados encontraron maneras de resolver sus problemas y de convivir en armonía con la rica naturaleza que la providencia les ofrecía.» Y esto «fue así hasta que llegaron los hombres de Castilla, que con la ayuda de múltiples “felipillos” [1] y aprovechando un momento de caos y desunión, lograron conquistar al estado que hasta ese momento dominaba gran parte de los Andes centrales».
Mi pregunta es muy sencilla. ¿Le has enviado ya un ejemplar de Madre Patria?
Estoy seguro de que si el presidente Pedro Castillo pudiera leer mi obra Madre Patria. Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo catalán, no sólo se asombraría, sino que sería tal la conmoción que le causaría que lo llevaría a rectificar sus palabras expresadas en el discurso de toma de posesión al cual también asistía el rey de España. Afirmo esto, sin ninguna duda, porque estamos delante —como diría Perón— de un “buen muchacho”, de un buen hombre mal formado o, mejor dicho, deformado por la falsificación de la historia, pero intelectualmente honesto. Él como todos los niños peruanos, a partir de 1968, fue adoctrinado en el odio a España porque fue educado en el mito de que los incas habían construido un paraíso socialista donde reinaba la justicia social; en la fábula de que todos los pueblos que integraban el imperio vivían felices hasta la llegada de un “miserable” e “inescrupuloso” criador de cerdos llamado Francisco Pizarro.
No hay que enojarse con el pobre Pedro Castillo porque él no sabe que la parte de sangre india que corre por sus venas desciende de aquellos indios que marcharon con Francisco Pizarro para liberarse del imperialismo sanguinario de los incas. Imperialismo que le arrebataba a los padres —indios de Cajamarca— a sus hijos para sacrificarlos en la cima de los volcanes.
Él no sabe que, cuando su admirado emperador inca Pachacútec terminó la remodelación del Templo del Sol, ordenó enterrar vivos a 4.000 niños y niñas, de entre cuatro y cinco años, que habían sido arrebatados por la fuerza a sus padres. Esos niños, por supuesto, no eran cuzqueños, es decir, incas o quechuas, sino huancas, chancas, chachapoyas, huaylas y canaris, pertenecientes a los pueblos que los incas habían conquistado por la fuerza y a los cuales se les exigía tributo en sangre. Aunque parezca mentira, el pobre Pedro Castillo no sabe que, en la Cajamarca de aquellos terribles años antes de la llegada de Pizarro, año tras año cientos de miles de niños eran separados de sus familias y que, una vez arrancados de los brazos de sus madres, los hacían caminar drogados hasta la cima de los volcanes en donde los sacerdotes incas los estrangulaban o los mataban de un golpe en la cabeza. Pedro Castillo no sabe que, por esas injusticias que clamaban al cielo, en 1536 sus antepasados indios, en número de 30.000, marcharon junto a los apenas 190 soldados españoles que acompañaban a Pizarro, hacia Cuzco para librarse del imperialismo totalitario de los incas. Seguramente, como Pedro Castillo es un buen hombre, de haber vivido en aquellos años en que reinaba el terror inca hubiese marchado con ese valiente puñado de españoles que, conducidos por Pizarro, pusieron fin al reinado opresor de los incas.
Dejando de lado la cuestión de la leyenda negra, de la que es víctima este pobre hombre (pobre... hasta que se ponga a hacer como los demás), ¿qué piensas de él? ¿Es tan “comunista” como pretende la derecha liberal, la cual también afirma que su victoria fue un completo fraude electoral?
Te lo pregunto porque, viendo sus declaraciones en otros campos, uno no puede dejar de sentir una cierta simpatía hacia lo que expresan tales palabras. Pero viendo lo sucedido con los Chávez, Maduro, Evo Morales..., por no hablar del tirano Fidel Castro, parece difícil no echarse a temblar.
Pedro Castillo es un honesto maestro de escuela que se jugó la vida combatiendo, carabina en mano, a ese monstruoso grupo terrorista de orientación maoísta que fue Sendero Luminoso. Nada tiene que ver con el comunismo, aunque ha utilizado para lanzarse a la presidencia un partido de orientación comunista y hoy está preso de esa alianza y de la izquierda rosa que lo apoyó en la segunda vuelta electoral. Peor aún, está preso de sus limitaciones en materia de formación política. Metafóricamente hablando podríamos decir que el Perú es un ejército comandado por un valiente y honesto sargento sin formación estratégica militar alguna y rodeado de un cuerpo de asesores de la peor calaña. Si fuera por las buenas intenciones, Pedro Castillo podría ser el mejor presidente del Perú en toda su historia, pero el camino al infierno, como se sabe, está plagado de buenas intenciones… Castillo no sólo es una víctima de la leyenda negra, sino que es un instrumento inconsciente del poder mundial que él instintivamente rechaza y quisiera combatir. La oligarquía financiera internacional hoy exporta, como ideologías de colonización, para mantener a Hispanoamérica subordinada a su poder, el librecomercio, las políticas de género y la hispanofobia.
Castillo rechaza visceralmente la ideología de género, no entiende nada respecto a lo que el librecomercio significa como elemento que inhibe el desarrollo industrial de las naciones que sólo producen materias primas; pero lo peor es que, al haber sido formado en la leyenda negra, es perfectamente funcional al fundamentalismo indigenista que conduce a una nueva balcanización de la América Española. La sinergia política puesta en marcha por el indigenismo que educa a los niños en las escuelas en el odio a España y rechaza el castellano como lengua común, llevará a largo plazo a que en la selva ecuatoriana y peruana se pierda todo rastro del español; a que en Perú, en la región de Cuzco, se abandone el uso del español y se hable solo el quechua; a que en la región de Puno se imponga el uso exclusivo del aimara y se olvide el español; a que en el sur de Chile y en la Patagonia argentina se imponga a sangre y fuego el mapuche y se persiga a los hispanoparlantes. Hispanoamérica se convertirá en una verdadera Babel idiomática.
Cuando eso se haya logrado, resultará natural que cada uno de esos grupos lingüísticos, azuzados por intereses foráneos, reclame su independencia. Así, nuevamente divididos, seremos aún más impotentes frente al capital financiero internacional y las grandes potencias. Parafraseando a Jorge Abelardo Ramos, podemos decir que se trata de un nuevo servicio que, una vez más, la ‘izquierda’ y los ‘progresistas’ rinden al imperialismo.
Respecto a este otro tipo de declaraciones, mira, por ejemplo, lo que Castillo decía también en su discurso de investidura: expulsión del Perú, en un plazo de 72 horas, de los delincuentes extranjeros; también proclamó que se establecería el servicio militar para los Ninis (los jóvenes que ni trabajan ni estudian).
En el Perú, el servicio militar sólo lo han hecho los pobres; si Castillo consiguiera que todos los peruanos hicieran el servicio militar sin distinción de clase alguna, habría hecho una revolución democrática. Empezar haciéndolo obligatorio para los que no trabajan ni estudian parece una buena idea. Cuando termine de expulsar a los delincuentes extranjeros, tendría que continuar con los delincuentes peruanos y ahí tendría un problema, porque los principales dirigentes de su partido están acusados de cometer actos ilícitos. Si tuviera que “expulsar” del Perú a los delincuentes nacionales que están enquistados en todos los partidos políticos existentes, la mitad de las grandes ciudades como Lima o Arequipa quedarían vacías.
Pese a la presencia en el acto de investidura del podemita español Monedero (que debió de ir a rellenar el suyo de monedero), ¿no crees que parece difícil que Pedro Castillo dé cancha a las políticas de degeneración antropológica y sexual que promueve la izquierda que, de roja, ha pasado a rosa, y que con tanta fuerza las está imponiendo, conchabada con la oligarquía, en sitios como Argentina y Chile?
Cuando le preguntaron a Castillo si aceptaba el mal llamado matrimonio homosexual, no pudo contener su expresión de asco y rechazó tajantemente todo lo que tuviera que ver con la ideología de género y el aborto. ¿Seguirá siendo fiel a sus convicciones cristianas? ¿Podrá resistir las presiones de la izquierda rosa que lo apoyó en la segunda vuelta electoral?
Hispanoamérica sufre hoy una presión gigantesca para que en todas sus repúblicas se apruebe el aborto y las políticas de género. Detrás de esa ofensiva están los Rockefeller, los Soros, los Bill Gates que reparten dinero a cuatro manos a todas las ONG abortistas y a cuanto periodista y político pro aborto y pro ideología de género exista. El poder mundial sabe que la aplicación del aborto conduce siempre a una catástrofe demográfica, y ellos, en la nueva división del trabajo que se avecina, necesitan dos cosas: una América del Sur mera productora de materias primas destinadas a la nueva fábrica del mundo que será China; y una América del Sur que esté lo más despoblada posible. En Argentina, Macri y los Fernández, cuando tuvieron que renegociar los vencimientos de la deuda externa, cedieron a las presiones y se hicieron abortistas. ¿Tendrá Castillo el coraje y la templanza necesaria para resistir la presión del poder mundial?
Para acabar, una pregunta que quizás sea tan difícil como aquella con la que concluimos mi anterior entrevista. Te preguntaba entonces por qué nos ha dado a los españoles de ambos lados esa funesta manía de denigrar lo más grande de nuestra historia. Ahora te pregunto: ¿por qué fracasan tan espectacularmente todos los intentos populistas de encauzar por vías novedosas los rumbos de Hispanoamérica? Sólo conozco (y supongo que tú también) una experiencia distinta: la de Perón, pero que también acabó, aunque al cabo de los años, en una derrota.
Porque nacimos mal paridos. Porque la independencia fue una trampa británica y cuando los protagonistas como San Martín y Bolívar se dieron cuenta de que habían caído en una trampa y quisieron arreglar el entuerto y le propusieron al inútil de Fernando VII terminar con el enfrentamiento fratricida mediante la conformación de un imperio constitucional que tuviese su capital en Madrid, Fernando VII no quiso saber nada.
Todo eso lo cuento en detalle en mi libro Madre Patria. Así la independencia condujo a la fragmentación territorial, a la incorporación al mercado mundial —eufemismo para no decir al imperio británico— como semicolonias, como simple productores de materias primas, y a la subordinación cultural e ideológica cuyas dos piezas centrales eran el librecomercio y la hispanofobia que llevaba al desprecio de toda nuestra herencia cultural.
Nacimos como un árbol sin raíces y con un sector social cómodo en la situación de dependencia porque recibía su tajada del imperio británico y luego del norteamericano. Por eso les fue tan difícil a los movimientos nacionales cambiar esa realidad. El peronismo lo logró convirtiendo a la Argentina en diez años de gobierno en una potencia industrial que llegó a fabricar en 1950 el cuarto avión a reacción del mundo, el famoso I.Ae. 33, conocido popularmente como el Pulqui II. Sin embargo, esa experiencia, esa insubordinación fundante, fue derrotada por la fuerza expulsada del poder, en septiembre de 1955, mediante un golpe de estado detrás del cual estuvo sin ninguna duda la pérfida Albión. Después, con Menem y con los Kirchner el peronismo se transformó de un movimiento de insubordinación fundante en un partido de administración de la dependencia siempre de rodillas ante el poder mundial; pero esa es otra historia. Como verás, esta vez he recogido el guante y contestado a tu última y agudísima pregunta.
[1] Aquí Castillo hace un juego de palabras destinado a insultar a Su Majestad Felipe VI (al que tenía delante) al tiempo que alude a “Felipillo”, el intérprete que acompañó a Francisco Pizarro y a Diego de Almagro durante la conquista de Perú y Chile.
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Marcelo Gullo analiza el indigenismo como gran amenaza de la Hispanidad
Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador Buenos Argentina. Magister en Relaciones Internacionales por el “Institut Universitaire de Hautes Études Internationales”, de la Universidad de Ginebra, Suiza. Graduado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid. Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario Argentina. Profesor Titular de la Universidad Nacional de Lanús (Argentina) y, Profesor Titular de la Escuela Superior de Guerra en la Maestría en Estrategia y Geopolítica (Argentina). Investigador asociado del Instituto de “Estudos Estratégicos” (INEST) de la Universidade Federal Fluminense (Brasil).
Libros publicados: Argentina Brasil: la gran oportunidad, Buenos Aires, ed. Biblos 2005; La insubordinación fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones. Buenos Aíres 2008; Le temps des Etats continentaux? Les nations face à la mondialisation situation des pays latino-américains, Paris, Edit. Tarki, 2010, La costruzione del Potere, Storia delle nazioni dalla prima globalizzazione all’imperialismo statunitense, Firenze, Ed. Vallecchi, 2010; Insubordinación y desarrollo: las claves del éxito y el fracaso de las naciones, Buenos Aires, ed. Biblos 2012; La historia oculta. La lucha del pueblo argentino por su independencia del imperio inglés, Buenos Aires, ed. Biblos 2012, Haya de la Torre: La lucha por la Patria Grande Buenos Aires, Ed. de la Universidad Nacional de Lanús 2014; Relaciones Internacionales. Una teoría crítica desde la periferia sudamericana, Buenos Aires, ed. Biblos 2018.
En primer lugar, ¿esperaba la grandísima aceptación del libro Madre Patria?
Ciertamente lo deseaba con todo mi corazón. Si hacemos un poco de historia de cómo nació “Madre Patria” tenemos que remontarnos al año 2018 cuando la Providencia hace que me encuentre con Don Aquilino Duque y su adorable esposa Sally en un bar en Avenida de Mayo en la ciudad de Buenos Aires. Don Aquilino me invitó en esa ocasión a dar una conferencia Magistral en la Universidad de Sevilla y resultó que la fecha de mi disertación quedó pactada para el 10 de octubre. Cuando me di cuenta que debía hablar en Sevilla a horas de conmemorarse un nuevo aniversario del descubrimiento de América entendí que la Providencia había arreglado las cosas para que empezara a luchar contra la leyenda negra de la conquista española de América que era el huevo de la serpiente de todos los males que nos afectan.
En esa ocasión cité a dos grandes pensadores. A Juan José Hernández Arregui, que postuló como principio político que: “La leyenda negra contra España erigida por los anglosajones, debe ser desarmada por los hispanoamericanos, más que por los españoles”. Y a Miguel Unamuno, que planteó como imperativo categórico que: “España tendrá que reconquistarse a sí misma desde América”. Y finalicé mi conferencia afirmando: “Pues bien, esa reconquista ha comenzado esta noche aquí en Sevilla”. Entonces, cuando terminé de escribir Madre Patria, si bien deseaba y deseo con todo mi corazón que “Madre Patria” sea un éxito, comencé a entender que, aunque nos llevara años, habíamos comenzado la reconquista de España aquella tarde de Sevilla del 10 de octubre del 2018 y que “Madre Patria” era un hito de esa gran empresa que la Providencia nos encargó, a nosotros, los hijos de España en América.
¿Se podría decir que está renaciendo un espíritu de recuperar y reivindicar el tesoro de la hispanidad?
Sin ninguna duda está renaciendo la Hispanidad, pero debemos tener mucho cuidado porque la leyenda negra es como un virus que hace siglos ataca al mundo hispano y que engendra, cuando parece que va a extinguirse, siempre una cepa nueva. Hoy España -tanto como las repúblicas hispanoamericanas- está en peligro de muerte porque cuando un estado corre el riesgo de fragmentarse territorialmente está evidentemente en peligro de muerte. Lo positivo es que están surgiendo anticuerpos. Imperiofobia de María Elvira Roca Barea y Madre Patria son tan solo dos ejemplos de esos anticuerpos que la Hispanidad necesita para defenderse del mortal virus negrolegendario.
¿Por qué sostiene que España está en peligro de muerte?
A los españoles se les ha enseñado a odiar su pasado y la actual izquierda española, es la principal responsable de esa situación. El nudo gordiano de esa falsa historia de España, que lleva a que los españoles odien su pasado, es la leyenda negra de la conquista española de América. Sin embargo, no estamos tan solo delante de un problema historiográfico, estamos también delante de un problema político porque la falsa historia lleva, inevitablemente, a una falsa -y por lo tanto mala- política. Los pueblos que no saben de dónde vienen no saben a donde tienen que ir o mejor dicho van conducidos por aquellos que han falsificado su historia hacia el borde del abismo, es decir hacia su suicidio histórico. Resulta entonces que los separatistas catalanes amparándose en la leyenda negra -predicada por los políticos y profesores progresistas- dicen: “así como España conquistó y saqueó América, conquistó y saqueó Cataluña”. Entonces, a partir de esa falsa premisa, adoctrinan a los niños en las escuelas, en el odio a España y a su lengua común. Este hecho axial hace que España cabalgue, casi inexorablemente, a su fragmentación territorial. Lo curioso es que el separatismo catalán es un aliado natural de los movimientos indigenistas que en Hispanoamérica trabajan, inconfesadamente, para la creación de repúblicas indias, es decir para fragmentar a las repúblicas hispánicas que son, a su vez, un producto histórico de la gran fragmentación territorial de la nación hispanoamericana fomentada durante el proceso de independencia, por Gran Bretaña.
¿Podría explayarse en esa relación entre el separatismo catalán y los movimientos indigenistas en Hispanoamérica?
El separatismo catalán fomenta, hoy, en Hispanoamérica con el dinero de todos los contribuyentes españoles y contando con la simpatía y la complicidad del imperialismo internacional del dinero a los movimientos indigenistas que predican el “fundamentalismo indigenista fragmentador.” A los separatistas catalanes tanto como a los falsos líderes indigenistas -impregnados del odio a España-, les encantaría por ejemplo, que en la selva ecuatoriana se pierda todo rastro del español, que en Perú, en la región de Cuzco se abandone el uso del español y se hable solo el quechua, que en Puno, se imponga el uso exclusivo del aimara y se olvide el español, que en el sur de Chile y en la Patagonia argentina, se imponga a sangre y fuego, el mapuche y se persiga a los hispanoparlantes. Cuando eso se haya logrado resultará natural que cada uno de esos grupos lingüísticos azuzados por intereses foráneos reclamen su independencia. El nacionalismo separatista catalán y el indigenismo fundamentalista balcanizador, son hermanos gemelos pues, ambos, comparten un afán por borrar todo lo español con lo que sirven a los intereses de quienes quieren desconstruir España y fragmentar a las repúblicas hispanoamericanas.
¿Cómo se podría definir el movimiento indigenista y hasta qué punto es la antítesis de la hispanidad?
Como demuestro en mi libro “Madre Patria. Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo catalán” la evidencia histórica no deja lugar a dudas de que el movimiento indigenista fue fomentado primero por el imperialismo inglés, luego por el imperialismo yanqui y hoy por numerosas ONG al servicio del capital financiero internacional o dicho más precisamente al servicio del imperialismo internacional de dinero. Esa política buscaba y busca romper la unidad lingüística y religiosa de Hispanoamérica a fin de fomentar una nueva balcanización dado que la política permanente de las grandes potencias consiste, siempre, en dividir para reinar. Es por ello que el movimiento indigenista puede ser definido sin duda alguna como un instrumento del imperialismo para fragmentar las repúblicas hispanoamericanas y convertirlas en segmentos anónimos del mercado internacional. El indigenismo es sin duda alguna la antítesis de la hispanidad. Los indigenistas tienen el mismo concepto de nación que tenían los nazis. Una noción de la nación basada en la raza. Los líderes indigenistas –como los separatistas catalanes- son racistas aunque traten de disimularlo para parecer simpáticos ante la opinión pública mundial.
¿Podría aclarar su afirmación de que el movimiento indigenista es un instrumento del imperialismo?
Con respecto al indigenismo como política permanente del imperialismo anglosajón el historiador marxista Jorge Abelardo Ramos afirma: “. Muy noble resulta la tesis de la defensa de los indios. Pero muy sospechoso el origen. Pues separar a las masas indígenas o negras, de las criollas o blancas de la actual Nación Latinoamericana, es acentuar las condiciones de esclavización general y de la balcanización hasta hoy lograda. Se trata -y he aquí el servicio que rinde una vez más la ‘izquierda’ y los ‘progresistas’ al imperialismo- de separar a las etnias; después de haber separado a las clases y a los Estados del magno proyecto bolivariano. Es una campaña contra la nación latinoamericana.”. Esta afirmación lapidaria de Jorge Abelardo Ramos -más allá de que utilice erróneamente el concepto de Latinoamérica que es un concepto inventado por el imperialismo francés- lo dice todo.
Por otra parte Andrés Soliz Rada, una de las figuras más destacadas de la izquierda boliviana sostiene que el movimiento indigenista es una construcción neocolonial, ejercitada por pseudoizquierdistas, para destruir los Estados nacionales “in constituidos”, e impedir la construcción de un Estado continental iberoamericano, único instrumento político capaz de enfrentar con éxito a las grandes compañías transnacionales, al capital financiero internacional y a las grandes potencias del siglo XXI.
¿Podría profundizar en su afirmación de que el movimiento indigenista es fomentado por numerosas ONG al servicio del capital financiero internacional o más precisamente por el imperialismo internacional del dinero? ¿Podría dar algún ejemplo? ¿No es un poco exagerado hablar del imperialismo internacional del dinero?
Permítame precisar primero que el concepto de imperialismo internacional del dinero -que tanto espanta a algunos representantes de la derecha católica, que son en realidad calvinistas de rito católico- fue acuñado por el papa Pío XI en su enclítica Quadragessimo Anno del año 1931 y que luego fue retomado y ratificado por Juan XXIII el 15 de mayo de 1961 en Mater et Magistra y posteriormente por Pablo VI, el 26 de mayo de 1967, en Populorum Progressio.
Andrés Soliz Rada presenta como caso paradigmático de una ONG que predica la leyenda negra y el indigenismo, a fin de fomentar la fragmentación territorial de los estados hispanoamericanos, a la organización Mapuche International Link (MIL) creada en la ciudad de Bristol el 11 de mayo de 1996, que reemplazó al Comité Exterior Mapuche (CEM), organización que venía operando desde 1978. Al respecto Andrés Soliz Rada afirma: “La sede de la ‘nación mapuche’ funciona en el Reino Unido (6 Lodge Street, Bristol), que tiene varios intereses geopolíticos en el Atlántico Sur, razón por la cual, gracias a su poderío atómico y al de la OTAN, ocupa las islas Malvinas, Sandwich del Sur, que pertenecen a la Argentina. Cabe añadir los enormes intereses empresariales de Gran Bretaña en la región cordillerana, fronteriza entre Argentina y Chile… Los araucanos, hoy denominados mapuches, llegaron a territorio argentino a partir del siglo XVII. Este proceso, conocido como araucanización de la pampa, ocasionó el casi exterminio de puelches, tehuelches y pampas. Todo parece indicar que se quiere englobar a los pueblos aborígenes de la región para impulsar una ‘nación mapuche’, en territorios argentinos y chilenos, dentro de los planes trazados en Bristol y apoyados por las embajadas británicas de Chile y Argentina”. Más claro canta un gallo.
¿Cuál es su opinión sobre los líderes indigenistas como ex presidente de Bolivia Evo Morales o actual presidente de la Asamblea Constituyente chilena Elisa Loncon?
Si el indigenismo fue un instrumento de la política exterior de Gran Bretaña y de los Estados Unidos y hoy lo es del imperialismo internacional del dinero se desprende, por lógica consecuencia, que quienes predican el indigenismo trabajan consciente o inconscientemente para el imperialismo. La chilena Elisa Loncon presidente de la Asamblea Constituyente de Chile, el presidente venezolano Nicolás Maduro, el expresidente de Bolivia Evo Morales y todos aquellos que los acompañan en la prédica de la leyenda negra de la conquista española de América y en el intento de crear artificiales repúblicas plurinacionales, son sin duda alguna, la mano de obra más barata que ha tenido el imperialismo a lo largo de toda su historia para ejecutar su plan estratégico de fragmentación territorial de las repúblicas hispanoamericanas.
Conviene recordar que la legendaria Evita no se cansó de repetir una y otra vez que: “La leyenda negra con la que la Reforma se ingenió en denigrar la empresa más grande y más noble que conocen los siglos, como fueron el descubrimiento y la conquista, sólo tuvo validez en el mercado de los tontos o de los interesados.”. Paradoja de la historia, el 26 de octubre de 1959, María Ayma Mamani -que admiraba a Eva Perón- bautizó a su hijo, que años más tarde sería presidente de la República de Bolivia y predicador de la leyenda negra, con el nombre de Evo justamente en honor a Eva Perón la mujer que más combatió, en la historia de Hispanoamérica, a la leyenda negra y a los negrolegendarios a los que ella calificaba de tontos útiles o mercenarios.
¿Cuál es el nivel de aceptación actual de la leyenda negra antiespañola?
Gracias a la hegemonía del pensamiento progresista en todos los niveles del sistema educativo la aceptación de la leyenda negra es casi absoluta. Si como sostuvo Eva Perón “la leyenda negra sólo tuvo validez en el mercado de los tontos o de los interesados” es evidente que hoy el pensamiento negrolegendario es hegemónico porque se repartieron, durante los últimos treinta años, muchos privilegios entre los profesores universitarios y mucho dinero entre los periodistas y escritores para que atontaran a muchos alumnos y a muchos lectores.
¿Sin esta leyenda negra el indigenismo no tendría razón de ser?
Claro, porque si los profesores progresistas no mintieran y mienten mucho- los indígenas hoy movilizados que destruyen estatuas sabrían que el 80 por ciento de la población que habitaba lo que hoy denominamos México marchó con Cortés contra los aztecas porque ellos eran el principal alimento de la nobleza y de la casta sacerdotal azteca. La alimentación básica de los aztecas era la carne humana de los pueblos oprimidos. La nobleza se reservaba los muslos y las entrañas se la dejaban al populacho. En lo que hoy llamamos México, había una nación opresora y cientos de naciones oprimidas, a las cuales los aztecas no solo le arrebataban sus materias primas -tal y como han hecho todos los imperialismos, a lo largo de la historia- sino que les arrebataban a sus hijos, a sus hermanos… para sacrificarlos en sus templos y luego, repartir los cuerpos descuartizados de las víctimas en sus carnicerías, como si fuesen chuletas de cerdo o muslos de pollo.
La historia escrita por lo negrolegendarios y predicada por los profesores progresistas ha ocultado siempre que los pueblos originarios en Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Chile estuvieron contra la independencia porque ese hecho, históricamente irrefutable como demuestro en “Madre Patria”, hace caer como un castillo de naipe toda la leyenda negra de la conquista española de América. Se les oculta a los alumnos que Francisco de Miranda -que comandaba un ejército formado por hijos de españoles que se habían enriquecido con el contrabando- fue derrotado por los indios jirahara cuya lengua era el chibcha y que Simón Bolívar solo pudo aplastar a los indios guajiros, a los indios pastusos y a la masa de negros y mulatos que lo enfrentó hasta el último aliento, con los cinco mil soldados británicos, veteranos de la guerra europea, que en su ayuda envió su graciosa majestad británica. En el Perú se les oculta a los niños que en la sierra los indios se opusieron a la independencia y que combatieron, conducidos por el cacique Antonio Huachaca, increíblemente hasta el año 1839. En Chile, al propio pueblo mapuche se le oculta que los mapuches en su totalidad, comandados por los caciques Nekulman, Mariwán, Mangín Weno y Ñgidol Toki Kilipán, se mantuvieron fieles a España y contrarios a la independencia hasta que fueron derrotados, en la madrugada del 14 de enero de 1832 en la batalla de las lagunas de Epulafquenen, por el blanquísimo general chileno don Manuel Bulnes.
¿Por qué los indigenistas se afanan en derribar estatuas? ¿Qué hay detrás de ese afán inconoclasta? No se conforman con esto, sino que buscan reformar las constituciones de los diferentes países hispanos ¿Con qué fin? ¿Hasta qué punto es peligrosa la fragmentación de estas repúblicas que quieren convertir en plurinacionales?
Destruyendo estatuas creen ser revolucionarios y no se dan cuenta que son la mano de obra más barata del imperialismo. La formación de las llamadas republicas plurinacionales preanuncia que estamos camino hacia una nueva fragmentación territorial. Quienes mueven los hilos tienen como objetivo provocar una nueva balcanización de las repúblicas hispanoamericanas, haciendo aparecer un estado mapuche, un estado quechua o un estado aimara… Hispanoamérica se convertirá en una verdadera Babel idiomática. Entonces dentro de treinta años, cuando se haya extinguido en la sierra peruana todo rastro del español y cuando haya desaparecido en el sur de Chile totalmente el uso del español, los quechua-hablantes estarán completamente incomunicados con los mapuzugun-hablantes –los que hablan mapuche- Los quechua-hablantes y los mapuzugun-hablantes estarán completamente aislados unos de otros y en el mejor de los casos se comunicarán en inglés. Así, nuevamente divididos, seremos aún más impotentes frente al capital financiero internacional y las grandes potencias. Parafraseando a Jorge Abelardo Ramos podemos decir que se trata de un nuevo servicio que rinde una vez más la ‘izquierda’ y los ‘progresistas’ al imperialismo.
Por Javier Navascués
Los indios contra la independencia de España
Se desconoce que en Chile, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela, el pueblo más humilde y las masas indígenas —pese a todo, pese a la incapacidad, torpeza y malevolencia de Fernando VII— se mantuvieron fieles a la Corona, razón por la cual, afirma Juan José Hernández Arregui: “la emancipación de España no fue, en su momento deseada por los pueblos americanos […]. Los pueblos no anhelaban la separación de España […]. No se dice que en 1810 las masas venezolanas siguieron al capitán de fragata español Monteverde, vencedor de Miranda, y no a Bolívar. Esas masas, ya desacreditado Monteverde, en 1813, no acompañaron a Bolívar sino a Boves, el jefe español que acaudillaba, efectivamente, a las clases bajas contra la aristocracia española y criolla. Boves condujo a las masas oprimidas que, en 1814, enfrentaron sangrientamente a Bolívar.” [1] En el norte de la América del Sur la independencia fue sólo deseada “por la minoría criolla acaudalada […]. Bolívar tuvo que apoyarse en fuerzas militares extranjeras (5.000 soldados británicos), desde el primer momento, para vencer los rechazos populares ante esa política que venía dirigida desde el exterior”.[2]
Hernández Arregui pone el dedo en la llaga de los defensores de la Leyenda Negra porque, si España sólo sembró en América desolación y muerte, si sus hombres fueron salvajes explotadores de los pueblos originarios y violadores seriales de las mujeres indias, ¿cómo se explica entonces que los pobres, los negros y los indios, estuvieran contra la independencia? ¿Cómo se explica que las masas indígenas fueran la columna vertebral del ejército realista en el Perú? ¿Cómo se explica que los indios se mantuviesen fieles a la Corona española?
Jorge Abelardo Ramos, analizando con agudeza el proceso ocurrido a partir de 1810, observó que “oficiales españoles eran indios, como Santa Cruz, que luchaba contra los americanos varios años antes de plegarse a la lucha por la independencia”. Y que, curiosamente, “en los llanos venezolanos, o en Colombia, los españoles contaban con el apoyo de los más humildes, llamados castas, hombres de color, y que eran jinetes y combatientes de primera categoría”.[3]
En el sur del virreinato de Nueva Granada, la resistencia de los “pueblos originarios”, contra el partido de Bolívar fue conducida por el general indio Agustín Agualongo, quien llevó a cabo una guerra de guerrillas que puso en jaque a lo más granado de los —mal llamados por la historia oficial— ejércitos independentistas, hasta junio de 1824. El nombre del caudillo indio Agustín Agualongo fue borrado de los textos de historia. Agustín Agualongo, líder popular indiscutido de los indios pastusos, había nacido en la ciudad de San Juan de Pasto (en el territorio de la actual Colombia) el 25 de agosto de 1780. “Si tuviera veinte vidas, estaría dispuesto a inmolarlas por la religión católica y por el rey de España”.[4] Éstas fueron las últimas palabras pronunciadas el 13 de julio de 1824 por el coronel indio del ejército realista Agustín Agualongo, antes de ser fusilado por las tropas de Simón Bolívar. Es indiscutible que, para Agustín Agualongo y los indios pastusos que lo acompañaron hasta el final, la patria era el imperio. El caso de los pastusos no fue, por supuesto, un caso aislado. En el sur del Perú, en la región de Ayacucho, los líderes indios Antonio Huachaca, Pedro Huachaca, Tadeo Choque, Pascual Arancibia, Francisco Lanchi y Bernardo Inga organizaron la resistencia de los llamados pueblos originarios contra la independencia y conformaron un ejército multitudinario que combatió durante años hasta quedar exhausto.
Subordinados culturalmente por el peso de la Leyenda Negra, nos suena raro que, en Colombia, un general indio pusiese en jaque a los ejércitos de Simón Bolívar, y más raro aún nos suena el hecho que, en el corazón de los Andes, las masas indígenas murieran luchando por el imperio español.
Sin embargo, no hay ninguna duda de que los indios que, si quisiera para pasar hoy por un intelectual políticamente correcto, debería llamar “pueblos originarios”, estuvieron mayoritariamente contra la independencia. Es ésa una realidad que ocultan maliciosamente los negrolegendarios porque ese hecho hace que la leyenda negra de la Conquista española de América se caiga como un castillo de naipes.
El hecho que las masas indígenas estuvieran contra la independencia es un tema que no pueden explicar tanto los historiadores e intelectuales como los libros de texto que en España e Hispanoamérica “dibujan” la historia hispanoamericana en blanco y negro a partir de la Leyenda Negra. El Imperio era nuestra patria. La patria de los criollos, los mestizos y los indios. Y esta verdad, aunque de forma errática, contradictoria y con vacilaciones, fue sentida también tanto por Simón Bolívar como por José de San Martín. Marcelo Gullo es profesor de la Universidad Nacional de Lanús y de la Escuela Superior de Guerra en Argentina. Entre sus numerosos libros publicados destacan La Insubordinación Fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones y Relaciones Internacionales. Una teoría crítica desde la periferia sudamericana.
[1] Juan José Hernández Arregui, Nacionalismo y liberación…, ob. cit., págs., 86-89.
[2] Ibíd., pág. 88.
[3] J. A. Ramos, Historia de la Nación…, ob. cit., pág. 127.
[4] Álvarez, Jaime, «Agustín Agualongo», en Manual de Historia de Pasto, Academia Nariñense de Historia, Graficolor, Pasto, 1996, pág. 223.
La crisis estructural del poder norteamericano y la conformación de un nuevo sistema internacional multicéntrico
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Este es un excelente artículo de Marcelo Gullo, doctor en ciencias políticas, analizando la crisis de Estados Unidos y explicando por qué no se trata de una mera crisis coyuntural, sino de una crisis estructural.
Para ello, hace un repaso sobre las políticas aplicadas e ideologías sustentadas por los Estados Unidos a lo largo de su historia, desde el fin de la guerra de secesión hasta la actualidad.
Explica asimismo los errores en la concepción estratégica que se adoptó y que inició esta crisis estructural: apostar exclusivamente a la alta tecnología como factor de poder, pero descuidando el desarrollo industrial como factor de poder, lo que significó la desindustrialización paulatina de los Estados Unidos y la industrialización paulatina de la periferia, a través de un proceso de relocalización de las industrias de firmas estadounidenses. Este proceso también provocó un déficit comercial cada vez mayor, que sólo pudo ser sostenido con mayor emisión, lo que a largo plazo provocó el debilitamiento del dólar.
El artículo también postula que, a causa de estos cambios económicos estructurales, el actual orden político internacional también habrá de sufrir cambios, que serán fuertemente resistidos por los Estados Unidos. Así, considera que podría producirse la inclusión de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) al seno de la estructura hegemónica del poder mundial y que estamos asistiendo al inicio de un proceso de conformación de múltiples centros de poder mundial y a la configuración, por lógica consecuencia, de nuevas periferias alrededor de esos nuevos centros de poder.