Recuerdo el distante marzo como el oleaje del mar, era una tarde del año 2017; un día de esos en los que, uno tiene desordenado hasta el pelo, recuerdo que, solo quería frenar los recuerdos y olvidar las noches en las que me tenías; en las que te amaba.
Bebía café con poca azúcar y al lado tenía el poemario de Pablo Neruda; pero, me era imposible abordar dicha lectura, la confusión, la tristeza y la ira, se arremolinaban en mi corazón, me sentía culpable pero liberada de ti.
Eras insensible después del sexo, fuiste la persona que me destrozo emocionalmente, que con la dureza de tu silencio me callabas siempre que te contaba algo sobre mí. Y me decías que eso era amor.
Hoy, mi mar está en calma, se respira un aire en completa quietud. Y vivo al día; sanándome, amándome.
-lupembanenses











