Días de vino y rosas
Gracias a mi hermano Andrés, en el verano de 2016 encontré en “Silvana Sin Lana”, la válvula de escape que necesitaba ante el asfixiante ritmo que siempre va a la velocidad del rayo, como cantaría Bosé.
Bastó un comentario, vía telefónica, de mi bro, científico loco, quien me confesó que en Telemundo había contemplado -porque sí, se contempla el rostro de mujeres hermosas-, a Majo, Angie, Stella, "Lucha", bien dice Jaime López que no hay peor Lucha que Lucha en la Villa...
Tras comprobarlo efectivamente mi alma se elevó al paraíso.
Lo que no sabía es que ese consejo, recomendación, remedio, o todas las anteriores, se convirtió en un regalo anticipado de los Reyes Magos.
Terco como una mula y movido por la curiosidad para descubrir a las niñas de mis ojos encontré Silvana Sin Lana en el catálogo de Netflix. Sin dudar, le di crédito y cobranza a mi brother: me regaló, sin saberlo, la píldora de la felicidad en medio de la tormenta.
Marcela Guirado, Marimar Vega, (hermana de la hija no reconocida de Sergio Zurita, "Zuria Zurita Vega”), Thali García, y Alexandra Pomales, no solo irradiaban una belleza inefable, sino que lograban conquistar la pantalla, con interpretaciones memorables.
Como obsesivo de la televisión, pero particularmente de las historias bien contadas, me hice fan de Silvana Sin Lana, no solo por el evidente y natural taco de ojo, sino porque logré conectar con personajes, perfectamente bien construidos, que combinaban, con la precisión de un chef del Morton's de Polanco, géneros como la comedia, drama, farsa, reuniendo todos los ingredientes necesarios para presentar un platillo deli, deli.
Para muestra basta ver como la MAESTRA, Adriana Barraza, se “roba” la telenovela, en su papel de Trini, la madre de Silvana, y evidentemente la matriarca de la familia, acreedora de una frase que debería ser enmarcada con letras de oro “No somos pobres, somos clase media que es peor”. Una masterclass de actuación. Si se quieren dedicar a “las tablas” ahí un manual.
Además si dudan de la existencia de Dios ahí está “Chivis” Rivapalacios, interpretada de lujo por Sarah Mintz. Pese a las ironías de la vida, y a la Fuerza del Destino, Silvana nos presenta al Diablo encarnado por Carlos Ponce. Sí así es Satán que nos lleve. (Todos lo piensan yo lo escribo).
Amo Silvana Sin Lana, gracias a esa telenovela pude disfrutar al máximo momentos de felicidad con mi mamá y mi papá, cuando frente a la pantalla, en el sillón de la casa hacíamos maratón viendo horas y horas nuestra telenovela favorita, y el mundo se detenía.
Aunque sea por unos minutos todo era perfecto, o al menos la vida corría a la velocidad de un rayo.

















