Como decirte que si te di la razón, fue esperando te comieras la cabeza y acabaras dándote cuenta, que el problema no lo tenía yo. Que realmente quería ayudarte, pero necesitaba te distrajeras, en tanto me ahogaba en mis propios problemas y así ayudarte de corazón. Y sin embargo colapsó. La situación y nosotros mismos, ensimismados nos perdidos, y lo que sentíamos nos distanció. Y hoy aún siendo incapaz de decir adiós, sigo esperando el mensaje ambiguo, donde perdonemos todo lo dicho y por lo menos hacer menos asfixiante, esta inocua, absurda y desoladora, dolorosa y silenciosa situación.


















