“Me tomo muy en serio la formación en gastronomía, al igual que me tomé en serio mi carrera en medicina”
Con María Gracia Sosa, la nueva MasterChef Uruguay
Tiene 29 años, es médica, nació en Venezuela (Valencia, Estado de Carabobo) y es la segunda MasterChef Uruguay. Se llama María Gracia Sosa y desde el 12 de diciembre, luego de la gran final, responde preguntas sobre la inmigración, cómo congeniar la medicina y la gastronomía, y su futuro en el rubro culinario. Una y otra vez cuenta por qué se mudó, si extraña su país natal y qué es lo que más le gusta del nuestro. Con entusiasmo, además, narra cuánto ha cambiado su vida desde que decidió participar del programa.
En 2018, María Gracia estudiará en Crandon Gastronómico, será alumna del curso de Cocina y compartirá clases y experiencias de laboratorio con Nilson Viazzo, el primer MasterChef. “El día que entré a inscribirme a Crandon casi lloro de la emoción. Valoro muchísimo el haberme ganado la oportunidad de estudiar ahí”, confiesa al inicio de la charla.
Es fin de año, coordinamos la entrevista en un lugar público, hay gente por todos lados y la reconocen por su rostro y por su voz de acento cálido. Dice que disfruta de ese reconocimiento y que ahora, cada vez que sale, calcula un tiempo adicional porque le “gusta charlar con todos”.
María Gracia cuenta que hizo guardia el 24 y el 25 y que trabajará el 31 y el 1º, también. “Es que la economía de la casa sufrió porque trabajé menos mientras estaba en la competencia”. Agrega que no ha tenido tiempo de nada, ni de cocinar. “La locura comenzó al otro día: cuando me desperté, a la mañana siguiente tenía más de 50 mensajes en el celular con entrevistas y compromisos”. Agrega que su novio, que es comunicador social y publicista, la ayuda con la agenda de esos compromisos. “En el celular anoto todo lo de MasterChef y en la agenda van las guardias”, comenta.
¿Te cambió la vida haber ganado MasterChef?
Yo soy la misma, sigo trabajando como médica, vivo en el mismo lugar y soy la misma María Gracia. Aunque algunas cosas sí cambiaron… conocí los medios y la exposición, por ejemplo. Supongo que mi vida realmente cambiará cuando logre materializar todo esto.
Pero tú estás acostumbrada a los grandes cambios...
Sí, desde que me vine han sido grandes cambios. Mudarme de país fue una decisión muy importante. Fue un reto y MasterChef también fue un reto. Ahora el desafío será congeniar la medicina y la gastronomía. Espero lograrlo. Por lo pronto, ese es mi plan.
Estudiarás en Crandon Gastronómico, ¿qué sabías de la Institución y del Manual de Cocina?
Crandon es el instituto de cocina más importante de Uruguay y el Manual es la biblia de la gastronomía del país. ¡Ya lo tengo! Me emociona muchísimo el curso, aprenderé de verdad. Me tomo muy en serio la formación en gastronomía, al igual que me tomé en serio mi carrera en medicina. Le voy a aplicar todo el tiempo y el estudio que sean necesarios. Siempre quise hacer un curso de cocina y esta es la oportunidad.
¿Qué expectativas tenés en relación con tu formación en gastronomía?
Ahora no paro de pensar en el viaje a España y en la capacitación en El Celler [de Can Roca, Girona]. Nos vamos en febrero, con Nilson, no sabemos la fecha exacta. Quiero estudiar y aprender. La gente me pregunta si abriré un emprendimiento y yo respondo que ahora es tiempo de estudiar y de formarme, después veré qué sucede. Claro que me gustaría tener un emprendimiento propio, pero ahora quiero aprender. Tengo respeto por la cocina y necesito formarme; pienso que hay que hacer las cosas con conciencia y con cautela.
¿Qué te gusta más: la cocina salada o la repostería?
En Venezuela, de niña quería tener una casa de dulces o una de té. Yo me dedicaba a la parte dulce de la casa y de lo salado las responsables eran mi madre y mi tía. Cuando me vine a Uruguay, estaba sola y me dediqué más a lo salado para recrear la comida que extrañaba y también para probar los sabores de aquí. En Crandon voy a estudiar Cocina porque es en lo que tengo más carencias, pero mi meta es hacer Repostería el año siguiente.
¿Cuáles eran tus recetas favoritas de niña?
Siempre me gustó el chocolate. El cacao de Venezuela es excelente, el de Chuao con denominación de origen es reconocido mundialmente. Me gusta un postre de coco que se llama “bien me sabes”, es un bizcochuelo que se rellena con una crema de coco. Tanto me gusta que se me hace agua la boca al mencionarlo. Es un postre difícil de preparar; en mi casa, lo hacía mi madre. También me gustan el quesillo que es como un flan casero y la torta tres leches. Hay muchos dulces de mi niñez… la torta con plátano macho maduro, que es como una lasaña con queso y guayabada, y la marquise de chocolate o de almendras que fue una de los primeros postres que aprendí.
¿Quién te enseñó a cocinar?
Aprendí de mi madre; cuando quería preparar una receta, me decía que la buscara en el libro de Armando Scannone, que es como el Manual de Crandon aquí. La crema pastelera fue de lo primero que aprendí. Recuerdo que mojaba plantillas en leche y les ponía crema pastelera para hacer una torta fría riquísima.
La mamá de la nueva MasterChef es parte de la conversación, su nombre aparece permanentemente y la pregunta es obvia: ¿cómo vive tu mamá todo esto, María Gracia? Ella responde sin titubear: “¡Contenta! De pronto me dice: `María, si es que tú ganaste MasterChef´. Y yo le respondo: ´Sí, mamá´. Y nos abrazamos, como locas, y miramos el trofeo que está ahí, en nuestra casa”.
Antes de terminar la charla, hay otra pregunta indudable: la de las comidas uruguayas, las que más la sorprendieron. La gastronomía es su pasión, no solo le gusta cocinar, sin comer, y responde sin pensarlo: “El asado me encanta. Me enamoré de la carne de Uruguay, fue amor a primera vista. Cualquier corte de Uruguay se luce. La carne de Venezuela es de cocción lenta porque no tiene comparación. ¡El lomo de acá es alucinante! Hay que enaltecer la carne uruguaya, es estupenda”.
Agrega que el boniato zanahoria también la sorprendió y que las ferias montevideanas “son divinas”. “Me enamoré de la de Tristán Narvaja porque cuando me mudé vivía cerca. En las ferias hay verduras estupendas. Hay productos frescos, el contacto con el que vende, toda la experiencia es fantástica”. Dice que extraña algunas frutas con sabor del Caribe, pero inmediatamente acota que le gustan los cítricos de aquí y el dulce de membrillo. Menciona que la pastafrola fue una sorpresa porque “es perfecta, podés desayunar y hasta cenar con pastafrola”.
Nos despedimos con el compromiso de volver a charlar cuando esté estudiando cocina en Crandon Gastronómico. Vuelve a repetir cuán entusiasmada está y el compromiso que siente en relación con la formación, “porque la cocina me apasiona, al igual que mi otra carrera”, menciona una vez más.










