Kadavra, Madrid. 21 de noviembre de 2025.
Menend lleva unos cuantos años jugando a la desaparición y la resurrección artísticas desde que publicó Antihéroe, un disco ambicioso artística y comercialmente, que podría haber sido un gran éxito. Pero no importa. Desde entonces ha estado jugando con la mesa de producción, sacando discos con conceptos tan marcianos como desconcertantes, coqueteando con los sintetizadores retro o con el R&B más convencional. Como si no le importara en realidad volvernos locos. Ha dejado claro que podría aparecérsenos de cualquier manera, cayendo de pie sobre las etiquetas que no podíamos colgarle.
Ahora mismo, con All Back recién publicado, regresa al redil de la música negra (más o menos), pero no es esa la gran novedad. El disco, en su versión larga, no tiene la unidad conceptual que tenían por ejemplo, Yanki, pero sí la virtud de la audacia, de caminar por lugares aparentemente arbitrarios, entre el rap, el R&B y el pop. De hacer, en resumen lo que le sale. Pero lo que de verdad importa es que ahora parece dispuesto a ofrecer un directo convincente, con banda y concepto. Que justifique pagar por una entrada. Y aunque los duendes del sonido son unos cabrones, el esfuerzo y la intención de agradecen y se deben valorar. Sobre todo, porque de nuevo lo tenemos fresco y nuevo, listo para estrenar, como si acabara de romper el cascarón de la promesa futura.
Queda mucho trabajo, y muchos tropiezos. Las voces, y ahora entramos en el terreno de lo personal, no me han terminado de convencer. Menend es un buen cantante y parece que no quiere que se note. O necesita una sala, un técnico, que lo entiendan, o rodaje y saber explicar lo que quiere. No lo sé, ahora estoy especulando. Y sin embargo a veces se lo escuchaba apagado, perdido en arreglos. La ambición, y la tiene, le va a obligar a convertirse en un director de orquesta. A crecer y a decidir. Queda claro que no vamos a poder encasillarlo en ningún lugar. Le toda decidir dónde quiere sentirse cómodo. Y ser dueño de las etiquetas que se deje colgar.
Y, mientras escucho Ya Crecí, sigo viendo un creador de grandes canciones que anda siempre a un paso de la grandeza. Complejo, atormentado, difícil de entender y más de explicar. Pero mis etiquetas no pintan aquí nada. Hoy hemos venido a hablar de él.