De niño tuve un auto, un juguete de esos que echan mil luces y hacían sonidos increíbles, era mi auto favorito. Amaba ese auto, su color, como se movía; sus sonidos en fin. Pasó el tiempo y simplemente lo guardé, amaba mi auto pero prefería guardarlo y un día lo busqué y mi hermano lo había roto. Me enojé y se lo quité como aquel que piensa que no habrá otro auto igual, se lo quité y volví a guardarlo roto. De niño no lo entendía pero entre más pasaba el tiempo entendía que el auto ya no era más mi auto. No jugaba con él y hasta veía que no me gustaba más, y un día simplemente no lo ví y desapareció, quizá lo botarón a la basura o quizá simplemente se perdió. Descubrí que lo que había hecho con mi hermano estaba mal, y más porque aún estando roto para él era feliz con ese auto ahora, y no debí quitárselo aún cuando lo había roto; yo no jugaba más con él y el auto además de ser creado para jugar y divertirse, también para un día romperse y dejar de funcionar. Crecí y ví uno parecido a ese auto que tanto quise, y a pesar de ser el auto perfecto caí a la cuenta que fuí igual o más feliz con otras cosas que me hacían feliz; las canicas, una pelota de fútbol, un tren, un trompo y aún seguía siendo feliz.Muchas veces sentirnos satisfechos con lo que tenemos es además de un ejercicio de gratitud constante, algo básico para soltar lo que ya no funciona en nosotros y libera nuestra verdadera esencia, y despierta el verdadero sentimiento de la felicidad y además nos permite pensar que muchas de las cosas que hoy tenemos y vivimos van a caducar; que tiene su tiempo, -como con el auto- jugué, lo saqué a la calle, lo metí entre el lodo y seguía siendo mi auto pero seguía siendo frágil y pasajero; a veces acumulamos todo tipo de cosas que cumplieron esa etapa con nosotros y nos da miedo a tener que soltarlas porque no sabemos que va a pasar con nosotros si las soltamos, quisiera decirte hoy que no va a pasar nada, el tiempo funciona como un río enorme que lava todo tipo de cosas que hasta nos encargamos de enterrar con tal de que no se vayan, pero todo debe seguir su cauce, las cosas son parecidas a nuestras personas porque todas son creadas con un propósito, y a veces una vez que lo cumplen sólo se van.Ánimo, a veces la verdadera esencia de las cosas con las que vivimos las recordamos y nos gustan por lo que nos hicieron sentir y vivir. Guárdate eso en el corazón y libera lo que sea que acumulaste. Puede ser un auto, pueden ser días que no queremos ni recordar, pueden ser hábitos desastrosos, puede ser incluso esa persona que amaste tanto pero ya no está más.Suéltalo y date el gusto de continuar con toda la buena vibra y toda la buena fe porque todo caduca tarde o temprano, disfrútalo, vívetelo y libéralo; antes de que tú caduques también.Que pasen feliz día, gracias por leerme.