Después de tantos años conociéndonos, al fin un día nos encontramos.
Microrrelato, Oh¡
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Después de tantos años conociéndonos, al fin un día nos encontramos.
Microrrelato, Oh¡
Mirando al futuro
“Después de muchos siglos encadenados de forma inexorable a su fría e imperturbable tradición el Dios del Viento decididó que ya era tiempo de otorgarles un nuevo comienzo. Muchos se sintieron aterrados ante la perspectiva de perder todo aquello que les era conocido pues no eran capaces de ver en el futuro más que una profunda oscuridad. Otros en cambio se regocijaron viendo en aquel…
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El poder de la Noche
La lluvia caía sobre mi rostro en el efímero y melancólico diciembre, los relámpagos tan extrepitosos propagando su ira contra todo áquel que se atreviera a cruzar en su camino, el viento agitaba las ramas de aquel árbol arcaico en bolonia; golpeando las ventanas de las pequeñas casas, la noche se había tornado violenta dejando átras la ambigüedad de todo lo conocido en el concurrido pueblo por pasadas las horas.
¿Qué hacia yo a media noche caminando bajo la lluvia?
El insomnio se había vuelto una crueldad en mi vida, caminé vagando por las calles del pueblo sin ver una sola alma en pena mas que la mía, de pronto se propagó un silencio abrumador que me erizó la piel...
<< Entonces cuando llegue la hora del juicio final la luna se vestirá de rojo derramando tristeza, dolor, angustia, derrención y los muertos se levantarán para ser juzgados junto con los vivos, para que por fin reine la paz en el mundo cautivo de perdición y lóbrego>>
Esas palabras sucumbieron mi cabeza en un abrir y cerrar de ojos, en un instante una densa neblina llenó las calles como si fuera a propiciarse una escena de terror, era como un mensaje de auxilio, de repente una ráfaga de viento pasó por mis pies mojados y fué directo a una sombra que estaba parada justo en frente de la puerta de mi querido y solitario amigo Manolo. Sentí escalofrío por todo mi cuerpo, me quedé anonada observando como aquella figura flotaba.
En ese momento no sabía que era aquello, lentamente vi como fue girando hacia a mí, me enmudecí, paralicé, vi como se acercaba lentamente, no podía hacer absolutamente nada, quería correr; pero en el fondo yo sabía que si mis piernas me hubieran respondido no habría corrido porque la intriga de me carcomía las entrañas, y a un paso de llegar a mí mis ojos me traicionaron (parpadeé). Ya no estaba. Un súbito dolor en el pecho aunado con un ahogado lamento, eso fue todo, acabó en segundos, todo dentro de mí se estremeció, era como si toda la tristeza del mundo hubiera recaído en mí con un dolor indescriptible, entonces fue como lo supe, la sombra se había llevado a mi amigo. Y jamás volvería a ver a Manolo por lo menos no en esta vida.
El viento empezó agitar con más furia y la lluvia lo acompañaba en el tétrico escenario que acontecía. Con los relámpagos de guía fue como seguí caminando por las siniestras calles de mi amada y oscura Bolonia.
Lue Itz
Gnosopedienne #4
El niño tiene los cabellos de oro. De oro puro. El viejo lo secuestró y lo encerró en un sótano, donde permanece encadenado. ¡Pobre! El anciano canalla arranca sus dorados cabellos de vez en cuando –el saber antiguo dicta que cuando son de oro si son cortados no vuelven a crecer–, para fundirlos en pequeñas barras que vende al orfebre. La hermana del niño tiene las uñas de oro. De oro puro. El viejo la secuestró también, y la encerró en el mismo sótano, donde permanece encadenada. ¡Pobre! El anciano canalla arranca sus doradas uñas de vez en cuando– el saber antiguo dicta que cuando son de oro si son cortadas no vuelven a crecer–, para fundirlas en pequeñas barras que vende al orfebre. El hermanito pequeño tiene los dientes de oro. De oro puro…
Él recorría el mundo con los ojos, y asombrado le contaba todas las pecas de la espalda.