1, 2, 3 por los batman’s.
Qué fue de ese niño feliz de 2do grado, que tenía amigos, el más popular de la secundaria, al cual todos odiaban porque, Neyde (la más popular y bonita de 3ero) se fijó en él.
Que bonito era cuando todos los amigos lame bolas los shippeaban, los tomaban como goals, todo mundo quería estar a su alrededor, claro, por ser los mejores.
Nayde destacaba por ser hermosa e inteligente, a tal punto de ser lujuriosa y subirse un tanto la falda del uniforme, en el limite de los ojos del prefecto, donde no fuera obvio que hasta a él se le antojaba fornicar con el fruto prohibido.
El de ojos miel; solo se destacaba por ser un inútil, un chico problema, alto, con barba. En cierto punto: un idiota.
Justo como a Nayde le gustan.
En dónde quedaron esos años de risa, esos “te amo” al oído después de unir sus almas en la más hermosa versión de amor.
No se fue, ella lo dejó ir.
Se fue junto con las palabras en el fuego, junto a sus promesas entre lágrimas, junto a sus sonrisas con el viento y las hojas volando al rededor en el camellón de la madre.
Justo ayer, después de 7 años, Nayde se dio cuenta que él es la perfecta demostración de un cariño sincero. Algo que probablemente jamás va a volver a sentir.