Existencia
En la vida del ser humano, siempre tenemos sueños y aspiraciones, cuando somos pequeños no comprendemos de la vida y creemos que todo será como nosotros deseamos, pero al crecer, nos encontramos con los pies en la tierra, nos damos cuenta que nada es color de rosa, que los sueños, al fin y al cabo, son solo sueños, cosas efímeras que nunca podrán ser alcanzadas sin importar cuanto luchemos. Los recuerdos de la infancia, no muchas personas pueden recordar con claridad e incluso si lo hacen, al final, son tan lejanos que se sienten como sueños, tan inalcanzables, pero bellamente anhelados, como un suave escape a la realidad en la que vivimos.
Al cerrar los ojos, en un instante el sonido se hace más claro, la oscuridad rodea todo a su alrededor, pero no hay miedo, no hay frio ni calor, no hay dolor ni alegría, no hay llanto, no hay odio, pero eso es lo que demuestra que uno deja de ser humano. Respirar, pero no sentir, ver, pero no ver un futuro brillante, escuchar, pero no entender el sentido de tu existencia; como una muñeca con vida, sin emociones, sin nada, vacía por dentro, pero hermosa por fuera.










