"¿Crees que si uno hombre se arrepiente sinceramente de lo que hizo mal... que quizás pueda volver a cuando era más feliz... y vivir allí por siempre?".
— Arlen Bitterbuck - Milagros inesperados (1999).

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"¿Crees que si uno hombre se arrepiente sinceramente de lo que hizo mal... que quizás pueda volver a cuando era más feliz... y vivir allí por siempre?".
— Arlen Bitterbuck - Milagros inesperados (1999).
George Stinney, de 14 años, le electrocutaron después de que lo acusaran de matar a dos niñas blancas. 70 años después, se demostró su inocencia. Esta historia inspiró la Milla Verde. Declaró en entrevistas: "Ha habido una persona que ha sido nombrada culpable, que ahora ha fallecido. Y la familia dijo que hubo una confesión en el lecho de muerte.
“Tengo ganas de que acabe todo esto. De verdad. Estoy cansado, jefe. Cansado de recorrer el mundo solo como un gorrión bajo la lluvia. Cansado de no tener un amigo con quien estar, que me diga a donde vamos, de donde venimos y por qué. Cansado de las personas que son feas con las otras. Estoy cansado del dolor que siento y oigo por el mundo cada día. Hay demasiado dolor... son como trozos de cristal qué hay en mi cabeza, que no puedo quitarme. ¿Puede entenderlo?”
—John Coffey.
La freidora. Stephen King - The green mile
Me siento como si fuera directo al paredón, como si cada uno de mis pasos los diera por la milla verde..... voy directo a mi muerte por voluntad propia....y es que en realidad ya no queda mucho de este destartalado corazón...
"Hasta un reloj descompuesto acierta dos veces al día"
Stephen King
GENTE QUE ME ENCUENTRO: Jeff, 'El negro de la Milla verde' y el mexicano Dorian Grey
Aunque estoy profundamente enamorado de la ciudad, la búsqueda de empleo no está siendo todo lo fructífera que desearía. Hace un par de semanas conseguí una prueba para trabajar en un restaurante. A mi parecer, me comporté como un ayudante de camarero realmente excelente. El dueño no pensó lo mismo y sólo curré una tarde. Eso sí, la jornada fue provechosa pues encontré dos nuevos personajes para mi colección de recuerdos.
Se trataba de un restaurante francés. El local era acogedor: velitas en las mesas, chanson française de fondo... Pero el verdadero ambiente estaba en la cocina. Cuando bajé a conocer al personal me topé con Jeff. Mi primer pensamiento fue: ¡Joder, este tio es igualito que 'El negro de La Milla Verde'. Era un poco más alto que yo, mediría unos 195 centímetros, pero en sus espaldas cabría un equipo de fútbol sala. "Hey, I'm Jeff" me dijo con esa voz grave que sólo los negros pueden desarrollar, mientras sonreía con su enorme bocaza. Su intimidatoria presencia contrastaba con una simpática cara de buenazo."Eres el primer español que conozco", dijo. "Qué honor", le contesté, "tú también eres la primera persona de Islas Fiji que conozco". Inmediatamente después me saludó Enrique, un mejicano que rápidamente me interrogó sobre qué equipo de fútbol era. Llevaba el pelo peinado con raya al medio y parecía un chavalín. Cuando me enteré de que tenía 40 años no pude sino imaginarme el retrato envejecido de su persona que a buen seguro tenía en su cuarto, a lo Dorian Grey. Cada vez que bajaba una bandeja de platos sucios, Jeff me recibía cantando Ain't no sunshine, when she's gone de Bill Withers. Enrique le hacía los coros.
Cuando finalizamos la jornada laboral, los tres hicimos piña y caminamos hacia la cercana calle Polk para tomarnos unas cervezas. Conformábamos un trío gracioso: el español narizotas, el pizpireto mejicano y el simpático grandullón de Fiji. Paramos en el Hemlock. Entre risas y brindis yo no dejaba de pensar en el parecido de Jeff con el personaje carcelario que encarnó Michael Clarke-Duncan en la película de Frank Darabont. Jeff vio que un tipo fumaba tabaco de liar (el Hemlot tiene un reservado para fumadores) y señalando al paquete que estaba al otro lado del cristal dijo: "Anda, yo fumaba de eso cuando estuve en prisión". "¿Es.. estuviste en prisión?", le pregunté atónito por la coincidencia. "Sí". "Ah vale" y cambié de tema "...pues en España la gente fuma mucho tabaco de liar...". Claro, acababa de conocer a ese tipo y no sabía si era un tema delicado o no. Además era muy grande como para incomodarle.
Pero al cabo de un rato lo volvió a mencionar y explicó que estuvo 8 meses a la sombra por un problema de inmigración. "¿Y dónde fue la condena?" le interrogué. "Aquí en San Quentin". Entonces llegó el momento mágico. "En San Quentin? ¿Donde grabó un concierto Johnny Cash?", pregunté emocionado. Jeff soltó una carcajada: "exactamente". Y sin pensármelo dos veces le canté "San Quentin I hate every inch of you...* (San Quintín, odio cada pulgada de ti)" impostando la voz como el músico de Arkansas. La reacción de Jeff no fue otra que gritar "Yeeeahhhhhh" mientras se reía y chocaba sus puños contra los míos. Exactamente la misma reacción que tienen los presos ante la actuación de Cash en el 68.
Me fui a casa encantado y me enchufé el video 5 veces seguidas.
*Nota del Bloguero: Recomiendo encarecidamente que veáis el enlace con la actuación a la que me refiero (son 3 minutos).