Anoche soñé con ella. Hace años que no la veo y muchos más que no hablamos.
Mi mamá tocó el timbre y escuché su voz por primera vez. Abrió y nos saludó con su enorme sonrisa, la que dedicaba a todos sus alumnos. Nos condujo a mi hermana y a mí por el patio de su casa y entramos al aula, que estaba al lado del garaje. Éramos las primeras en llegar y estábamos ansiosas por saber quiénes serían nuestros compañeros. Honestamente, no recuerdo que ninguna quisiera aprender inglés pero fue decisión de papá y mamá. Nos sentamos alrededor de la mesa redonda que había allí y enseguida vimos por la ventana que se acercaba una chica. La conocía de la escuela, era un año menor que yo. De repente, otras caras conocidas se sumaron. Una era la de un niño de mi grado, un amigo en la actualidad, junto a su hermana. Y un chico y una chica más. Todos íbamos al mismo colegio pero a distintos grados.
Graciela se presentó y luego lo hicimos nosotros, relajados, como si hiciese mucho tiempo que nos juntáramos por la mañana a platicar en otro idioma. Ese día comenzó la historia de un lenguaje nuevo, no del inglés, que igualmente aprendí un montón, sino el de profesora-estudiante, una relación que hoy sé que se considera pedagógica pero siento que es fundacional.
Cuando mis horarios se volvieron acotados porque tenía que viajar a Capital Federal por una situación personal que estaba atravesando, Grace, como le decíamos, esperó a que todos se fueran, se sentó a mi lado y me dijo que ella estaba para lo que necesitara. Aunque yo no quise hablar de lo que me pasaba, ella comprendió y me acompaño desde su lugar.
Cuando terminé el secundario, y no supe qué quería estudiar o hacer de mi vida, ella me preguntó si podía ayudarla dando clases particulares a niños y niñas que necesitaban practicar para exámenes, mejorar o aprobar la materia. Dije que sí, porque la confianza que depositó en mi al pedírmelo hizo que creyera que yo podía hacerlo. Así que me dio material, algunas indicaciones y arranqué. Disfrutaba preparar clases, idear actividades, colaborar en el aprendizaje de otros. Y tome como modelo la forma en que yo había vivido las clases de Grace, en cómo se había brindado a nosotros, cómo nos acercó a una lengua desconocida.
Ese mismo año me di cuenta que quería enseñar y aprender con otros, comenzaba mi viaje por la docencia.












