Jisung dejó caer su mochila en la cama, gruñendo con rabia. ¿Porque él?
Se dejó caer en el colchón, tirando sus manos en la cabeza y desordenando su pelo, ahogando un grito, de todas las personas de esta casa había una posibilidad muy pequeña para que el rubio tuviese que compartir habitación con Minho, y aún con esas pocas posibilidades había pasado.
—¿Por qué coño tuve que proponer elegir las habitaciones con ese estúpido juego? — se reñía a si mismo, recordando que había sido él mismo quien había propuesto hacer el juego de que de uno en uno irían a una habitación para elegir donde quedarse, todo sin haber visto cada dormitorio. Jisung había entrado a la habitación con una gran sonrisa esperando a ver a sus amigos dentro, esperándole, sin embargo se encontró con el ceño fruncido de Lee Minho. No podía describir la sensación que había sentido en ese momento.
Unos golpes en la puerta hace que pare de atormentarse por su muy sabia decisión, saca las manos de su cabeza viendo como Changbin entra a su habitación. — Hey. — saluda el moreno.
—Con que Minho... ¿Estarás bien?
Jisung gime, queriendo hundirse en la cama. — ¿No podemos volver a repetir el juego?
—Fue idea tuya, y también fue tuya quedarse con los compañeros que te tocasen.
—¿Entonces si te digo que te tires de un puente lo harías? — reta Jisung, mirándole con los ojos entrecerrados.
—Ugh, pero en serio, no puedo, por favor.
—¿Quien sabe? Ya os habéis liado, igual esta vez subís el nivel. — dice Changbin, levantando sus cejas.
—Como te pille. — gruñe Jisung, cogiendo una almohada y empezando una carrera detrás del más bajito, corrían por la casa, los dos chicos chillando. El rubio llegó a alcanzar al moreno, tirándose encima de él.
—¡OUGH! — Changbin se quejó, el cuerpo del rubio había saltando encima suya, cayendo al suelo con el chico encima, había sido un golpe fuerte y con gran velocidad, por lo que había dolido mucho más.
—¡Te vas a enterar! — gritó Jisung, poniéndole la almohada en la cara, escuchaba gritos ahogados de su amigo pero no movía la almohada de su sitio. Tampoco ponía mucha presión, lo último que quería era matar a su amigo, pero si que le haría sufrir.
Después de unos segundos dejó que el moreno respirase. —¡Oye! ¿No crees que te has pasado? — Changbin le mira mal.
Jisung estaba a punto de responder cuando Chan se acerca a los chicos peleando en el suelo. —Jisung por favor, no le mates, acabamos de llegar. Si estáis aburridos, ayudadme con la barbacoa.
El rubio se levantó de encima del cuerpo de su amigo y los tres chicos salieron de la casa. Todos estaban ayudando con la cena, ya fuera poniendo la mesa, preparando la carne, pelando patatas...
La cena concurrió como otra de sus muchas comidas, llenas de gritos y risas en la mesa, y después de un par de horas jugando a juegos de mesa que la dueña de la casa les dijo que podrían usar con total libertad, todos los chicos estaban algo cansados del viaje.
Jisung salió de la ducha con su pijama puesto, suspirando del cansancio, entró a la habitación encontrándose a Minho.
Oh, sí... Casi había olvidado ese pequeño detalle.
El pelinaranja estaba abrochando su camiseta del pijama, Jisung miró a otro lado mientras entraba a la habitación y dejaba su ropa sucia en un lado, mañana pondrían la lavadora.
Jisung miró las camas, eran dos camas grandes, no tenían el tamaño de una cama matrimonial pero tampoco como una individual común de 90, el problema es que las dos camas estaban pegadas. Su ceño se frunció, ¿por que estaban pegadas estas camas?
Se movió hasta una de ellas y agarró el somier. — ¿Que haces? — escucha a Minho hablarle, Jisung le mira con el ceño aún fruncido.
—Separar las camas, ¿que te parece que voy a hacer? — bufa.
Minho rodó los ojos. El rubio empezó a tirar de la cama, pero no se movía, su ceño se frunció más aún. Volvió a tirar con más fuerza y notó que la cama se movía. Cuando volvió a mirar el otro colchón, se sorprendió al ver que todavía estaban juntas. — No vas a poder. Los somieres están unidos.
—Están unidos. — repite, señalando el centro, justo donde los dos colchones se dividían. Jisung movió un poco el colchón para encontrarse que los somieres estaban unidos, tal y como había dicho Minho. — También he intentado separarlas y no se puede.
—¿Que clase de loca maniática une dos somieres para que no se puedan separar? — se queja Jisung.
Minho se encoje de hombros, metiéndose en la cama. Jisung muerde su labio, deja todas sus cosas en una esquina y se mete en su cama, poniéndose justo en la esquina.
—Ni se te ocurra tocar mi cama. — le dice el rubio, y escucha al otro chico bufar.
—No te tocaría ni con un palo.
Jisung rueda los ojos, apagando la luz y recolocándose más en su esquina. El sueño no tarda en llegar, suspirando agusto quedando frito en cuestión de minutos.
Pero por una extraña razón, siente un movimiento bruto en su brazo.
—¡Jisung! — escucha una voz gritarle.
—Mph... — se queja Jisung, escondiendo su cara más en su almohada caliente, estaba durmiendo tan bien y tenía tanto sueño, ¿quien coño le estaba despertando?
—¡Jisung! — vuelve a llamar.
—¿Que coño quieres? — se queja, sus palabras ahogadas por la almohada.
—Agradecería que me soltaras.
—¿Que dices? — dice aún somnoliento.
—Que me sueltes, hostia. —su almohada se mueve, pero Jisung no la suelta. Abre los ojos enfadado, listo para pegarle una hostia a Minho por despertarle, levanta su cabeza encontrándose con el rostro del chico muy cerca suya, iluminada por la suave luz que proviene de fuera. Sus ojos se abren como platos.
Jisung estaba abrazado al hombro y brazo del pelinaranja, y eso no era todo, tenía una de sus piernas aprisionadas por las suyas. Inmediatamente le suelta y se separa, volviendo a su cama.
—Dios santo, ¿siempre eres así cuando duermes?
—¿Por que coño no me diste una patada o algo? — se queja Jisung.
—Por si no te has dado cuenta lo he intentado, pero me devolvías las patadas, tienes un sueño realmente profundo, y no podía moverme más por culpa de alguien. — escupe Minho.
—Ugh, la próxima vez despiértame antes. — dice Jisung, volviendo a darle la espalda para seguir durmiendo.
—Lo que diga la princesa. — dice Minho, Jisung solo rueda los ojos, intentando volver a dormir.
Mierda, es verdad que tenía un sueño bastante fuerte, y tenía la manía hablar y de moverse mucho por la noche, ocupando toda la cama o dando patadas con quien durmiese, pero como siempre había compartido su cama con Changbin, el chico estaba acostumbrado al sueño del rubio por lo que no importaba si le abrazaba en mitad de la noche, el moreno sabía como tirar de las mantas en el caso de que el rubio se las robase por la noche.
Pero se había abrazado a Minho por completo, como un koala, Jisung se sentía morir.
Miró la hora en su móvil, eran las 5 de la mañana, el rubio no era capaz de conciliar el sueño ahora, tan asustado de volver a despertar cerca el otro chico. En silencio y intentando no despertar a Minho, Jisung se levantó de su cama y salió de la habitación.
Suspiró una vez que se encontraba en la sala común, ¿cómo se suponía que iba a dormir cerca del chico el resto de los días? Sus pies se movieron arrastrándose por el suelo de madera hasta llegar a otra habitación, entró lentamente sin despertar a los chicos que dormían en ese dormitorio y trepó hasta una de las camas, metiéndose debajo de las sábanas y abrazando al chico. Notó como el chico se despertó de golpe. — Mhm, ¿Sungie? — pregunta un muy dormido Chan.
—No puedo dormir ahí. — le dice el rubio, abrazándose más al cuerpo del mayor, quien no responde, solo lo aprieta más, abrazándole contra su cuerpo y volviendo a dormir. Jisung suspira relajado.