Blanca, feliz y última [Nolcnorrol II]
“Efectivo o tarjeta”, pregunta. Casi le digo tarjeta, pero pago con efectivo. La caja es pesada, pero la puedo llevar tranquilo. Podría haber venido con los chicos, qué bobo. Bueno, ya está. Unos pasitos y ingresamos a casa. En casa todo está tranquilo.
Este fin de semana será tranquilo. Los chicos me reciben afuera de sus pokéballs. Saben que no me gusta que hagan eso, pero casi es Navidad. ¡Cuidado con el piso, Dodrio! Mejor dejo la caja en el sillón; ¡uf, qué pesada era!
¡Vengan, vengan a ver la caja pesada! Bueno, me refiero a lo que tiene adentro, obviamente. Córranse, déjenme abrirla. Lapras, ¡no hagas tanto ruido! Lapras se emociona y pierde la calma. Abro la caja. Huelan eso. ¡Por fin! Luces, adornos, moldes para galletitas, nieve falsa, guirnaldas de colores, ¡todo! Conseguí este pack navideño lleno de produtos importados con un 25 % de descuento. Comprar es un arte y, indudablemente, yo soy el mejor en eso.
Métanse en las cápsulas todos, ¡voy a decorar la casa! Una guirnalda allá, otra por acá. Mmmmm… no hay espacio para más adornos en el árbol, voy a tener que sacar alguno de los viejos. La nieve falsa la guardo para la gran noche. ¡Oh, las luces! En la semana voy a llamar al electricista para que venga a colocarlas, ¡será hermoso! Todo esto me va a costar un dineral, pero casi es Navidad.
Repaso la lista de tareas. ¡Todavía faltan dos semanas y ya casi tengo todo listo! ¿Qué me falta? Veamos… Tengo que comprar una buena bebida, pero para eso hay que esperar a la semana antes del 25 porque ahí venden todo más barato, ¡soy un genio! ¿Qué más? Ah, sí, los manteles nuevos. Tengo que mandar a hacer los manteles nuevos con motivos navideñ…
¡¡¡El regalo!!! ¡¡¡Dios mío, olvidé el regalo!!! ¡¡¡Tonto, tonto, tonto, tonto!!! ¿¡Cómo es que todavía no le compré nada!? ¿¡En qué estaba pensando!? ¡¡¡No puedo no comprarle nada!!! Tengo que salir ya mismo otra vez. No me gusta vivir corriendo, pero casi es Navidad.
¿Qué le compro? ¿¡Qué le compro!? ¿Un jarrón? ¿Un collar? ¿Un par de zapatos? Ay, no puedo decidirme. Mejor le compro las tres cosas. Sí. Un jarrón, un collar y un par de zapatos. Voy a ser su preferido si le llevo todo eso. Quizás hasta me ascienda. Sí, no lo dudo un segundo más. Compro un jarrón negro con lunares rojos, pago en efectivo; compro un collar de plata, pago en efectivo; compro un par de zapatos rosa pálido, pago en efectivo. Aprendí muy bien la lección.
Camino a casa con las bolsas en la mano y me detiene un uniformado. Qué gracioso, pararme a mí. “Permítame su CASI, señor”, me dice. Ay, me causa un poco de gracia y intuyo que se da cuenta de eso. Busco la CASI en mi billetera. “Aquí tiene, oficial”, le digo riéndome, y le entrego la tarjeta. No la mira ni tres segundos. Enseguida se da cuenta de quién soy. “Disculpe”, me dice, me devuelve la tarjeta y se va. Qué amable el señor.
Vuelvo a casa con los regalos. Con tantas cosas que hacer, ya se hizo de noche. ¡Qué lindo, cómo me va a amar! ¿Debería llamarla para avisarle que le voy a hacer regalos? No, ¡tonto! ¡Eso arruinaría la sorpresa! La voy a sorprender. No la voy a llamar. Bah, agarro el celular por las dudas. Miro su foto de perfil en Whatsapp, ¡es preciosa! La amo, me quiero casar. La amo, la amo, la amo. ¡Ay, por qué la amo tanto! Le doy un beso al celular, que me muestra su foto.
Al final de cuentas, ella es la única que nos respeta. La única que nos quiere de verdad. La única para la que somos personas, y no cositas que se tienen que esconder. Ella, siempre ella. Que digan lo que quieran de ella, yo la conozco de verdad. Digan que el rosa le queda mal, que usa ropa fea, que es una aburrida. Todas esas cosas no importan.
Pero no me gusta que digan que nos usa. No. Ella nos respeta. Ella nos respeta mucho. Eso no lo tolero, ¡eso es atentar contra una persona! ¡Ella nos incluyó en su grupo! ¡Aprendimos un montón de cosas en su grupo! Aprendimos a defendernos, a movernos, a organizarnos y a pelear. Aprendí, por ejemplo, a no pagar con tarjeta para que nadie pueda rastrear mis movimientos. Aprendí muchas cosas. ¿¡Y dicen que nos usa!? Eso es no tener vergüenza.
Whitney no nos usa. Whitney nos valora. Whitney sabe cuánto nos pesa no ser los originales, ser las sombras. Y Whitney nos va a ayudar a ser únicos, a crear un mundo para nosotros. No quiero que nadie se oponga. Nadie se tiene que oponer. Que se entienda que yo no soy el malo, yo no soy autoritario, a mí no me gustaría matar a alguien solo porque no quiere lo que yo quiero.
Pero casi es Navidad.

















