➤ Fecha de nacimiento: 5 de junio de 1980 (44 años).
➤ Estatus de sangre: Pura.
➤ Lugar de residencia: Malfoy Manor — Londres.
➤ Ocupación: Funcionario ministerial. Departamento de Misterios.
➤ Escuela: Hogwarts; ex-Slytherin
Si habéis venido hasta aquí con la sola idea de meter vuestras narices escuchar la historia de cómo un joven mago familia reconocida, excelentes habilidades y mejor potencial se malogró, se marcó con el símbolo de aquel a quien todo el mundo temía nombrar y se embarcó en algo que -seamos sinceros, pues todos sabemos de lo que hablo-, le quedaba grande, lamento deciros que os habéis equivocado de lugar.
En parte. La historia de Draco Malfoy es algo que encontraréis en cualquier libro de historia moderno, en biografías varias o incluso en alguna novela de escritor amateur. Vuestra es la decisión de creer lo que pone en ellos o no, sólo os diré que la historia siempre es escrita por los vencedores; no todo es blanco o negro, en la medida está la virtud. Lo que aquí vais a encontrar es la historia de un luchador.
En el momento que Narcisa Malfoy tomó a su hijo y esposo para escabullirse de una batalla que estaba ya perdida, Draco se sintió libre de nuevo. El miedo que lo había atenazado desde su conversión en mortífago desapareció y si bien nuevos demonios acudirían en su búsqueda, fue un efímero tiempo de felicidad para él. ¿Cobarde? Sí. Pero por algo el Sombrero Seleccionador no le había puesto en Gryffindor.
Los actos de un adolescente como él no fueron tan castigados como lo pudieran ser los de su padre, pero todos sabemos cómo es la naturaleza humana; los medios no tardaron en cebarse con Draco. Sus actos no podrían salir impunes y eso era algo que con su corta edad ya sabía. Sin embargo, no esperó que fueran a ensañarse tanto.
Ajenos a los males que los rodeaban, fue gracias a su madre Narcissa que es en lo que el tiempo lo ha convertido. Gracias a que aún existían familias de Sangre Puras con opiniones afines a las de Voldemort que no participaron activamente en la Guerra, esta pudo arreglar un matrimonio con la Familia Greengrass, quien vio a bien ofrecer a su hija menor a cambio de compartir patrimonio con quien hasta ahora había sido tan importante familia de magos. Draco apenas la conocía, siendo la hermana menor de una de sus compañeras de Hogwarts y su madre siempre hubiera preferido haber optado por la primogénita, pero su posición familiar no dejaba otra. Gracias a aquel enlace, Draco conseguiría otra serie de beneficios, como un trabajo en el Ministerio, en el Departamento cuya cuñada es a día de hoy la jefa; el Departamento de Misterios. Una vez con la cabeza metida en él, a Draco no le fue difícil ir ascendiendo poco a poco, alejarse de ser un simple inefable, pero su imagen había sido gravemente dañada y de no ser por su familia, quizá jamás habría podido optar a un puesto así.
Y eso fue lo que realmente prevalecía en la vida de Draco Malfoy, su familia, ya que era el único amparo que le quedaba, el único clavo ardiendo al que agarrarse antes de terminar consumido por la dura crítica social y una innumerable cantidad de juicios que aún continúan dándose en el presente.
Tiempo después de su matrimonio, Astoria le dio a su primogénito varón, un bebé rubio creado a su imagen y semejanza. Las malas lenguas no tardaron en decir que aquel niño era obra de magia negra, hijo de Voldemort y mil locuras más, pero la sonrisa de Astoria siempre echaba a la lumbre todas aquellas acusaciones. La mujer, con quien rápidamente había creado lazos afectivos había sido su mayor apoyo, y criar a su hijo junto a ella lo había fortalecido de alguna manera. Volvía a creer que la vida merecía la pena.
Lástima que jamás sintiera amor.
Miles fueron las veces que se obligó a sí mismo a enamorarse de ella, pero nuestro hombre se vio incapaz de ello. Trataba de devolverle todos esos sacrificios que ella había hecho por él en su día, defendiéndole, viéndose humillada por ser quien era, insultada a pesar de no haber tomado parte en la Segunda Guerra Mágica, pero amarla no entraba dentro de aquello. Solo el tiempo hizo que dejara de fustigarse por ello, difrutando de la complicidad, el cariño y, por qué no, la atracción. Aún así, hoy en día ese es un fantasma que lo sigue visitando de vez en cuando.
¿Y qué hubiera pasado si en vez de Astoria se hubiera desposado con Daphne? Probablemente lo mismo, pues la rubia siempre había sido su amiga en el colegio y a pesar de la cantidad de corazones pisoteados a su paso, él jamás había caído. “¿A cuántos te tiraste hoy, Greengrass?” Decía siempre desedeñoso antes de que la chiquilla le contase todos sus logros. Pero siempre le quedaría esa duda. Su jefa hubiera sido su esposa y su esposa, una cuñada que no habría dudado en querer conocer. Pero Draco no podía permitir que aquel pensamiento nublara su mente…
Como tampoco el qué habría sucedido si el anillo de Durmstrang no hubiera llegado a manos de su heredero. Decir que Draco siempre había estado orgulloso de su hijo hubiera sido mentir, pero eso fue algo que jamás lo expresó; no abiertamente, al menos. El que el joven Scorpius se metiera en una burbuja junto al hijo de Potter, aislado de todo lo demás no le hizo ninguna gracia. ¡Él, que era hijo del Principe de Slytherin! ¡De aquel al que incluso una vez tomaron por Heredero de Salazar! El hecho de que una escuela como Durmstrang se fijara en él lo llenó de gozo. No solo podía empezar de cero, sino que podía hacerlo en un sitio en el que no lo juzgarían por los actos de su familia. Y lejos de Lucius, a quien no habían vuelto a visitar.
Esto es todo lo que en mi mano está y puedo contaros. Siento decepcionaros. Hoy en día, Draco Malfoy no es más que un honesto trabajador que espera a que su jornada termine para regresar a casa, contar los días para poder ver a su hijo y desear no haber existido cada vez que una citación del Ministerio lo insta a presentarse ante el Wizengamot.
➤ Descripción psicológica:
Durante su niñez y buena parte de su juventud, Draco fue un chico interesado, insolente y altivo, quizá en parte por haber nacido hijo único de unos padres que lo mimaron desde bien temprano. Los ideales puristas en los que se vio instruído desde temprano bien pudieron contribuír a ese elitismo innato tan característico en él. Siempre quiso ser como su padre, y por eso se marcó como mortífago, hecho que lo cambiaría para siempre.
La presión a la que se vio sometida y el miedo a las represalias que Voldemort pudiera tomar contra su familia de fracasar en su empresa. Pronto comenzaría a desilusionarse en la forma de vida de los Mortífagos y mostrarse dubitativo frente a ella, aunque eso no impidó que participara activamente en la Segunda Guerra Mágica.
Hoy en día, Draco se ve más comedido y prudente, pues la vida le ha dado serios golpes y no quiere que esto afecte a los suyos, aunque su fachada de arrogancia y orgullo es algo de lo que le es difícil desprenderse.
Ambicioso y astuto, Draco siempre fue capaz de deducir las cosas y dar con planes inteligentes con tan sólo poseer una pequeña cantidad de información, rasgos que lo enviaron definitivamente a la casa de las serpientes. Eso es algo de lo que nunca se ha desprendido, como tampoco de sus viperinos comentarios. Verlo siendo adulador y educado no es extraño, pero piensa que quizá es porque espera o piensa esperar algo de ti.
Draco se ve a sí mismo como alguien cobarte, pues muchos son los miedos a los que se ha enfrentado (y se enfrenta) a lo largo de su vida, pero no es algo de lo que se avergüence. Sin embargo, aunque la valentía sea una cualidad de la que reniega, hace falta bastante para proteger a su familia como él lo hace.
➤ Otros datos de interés:
En su Sexto Año, su tía Bellatrix le enseñó Oclumancia. Cuando su sobrina Sia era pequeña, no dudaba en quedarse con ella, pues gracias a esta habilidad era el único con quien podía apagar las voces de su cabeza.
Le gustan las manzanas verdes.
Draco domina varios hechizos no verbales, cosa que conseguiría antes de su Sexto Año, incluyendo maldiciones de bloque.
Posee una varita de 25 cm, de madera de espino con núcleo de pelo de unicornio, razonablemente flexible. Tras el final de la Segunda Guerra Mágica, Harry Potter se la devolvió, reestableciendose el vínculo entre varita y dueño.
Draco iba a asistir al Instituto Durmstrang, pero su madre no quería que se quedara tan lejos de casa. Él sintió lo mismo al recibir Scorpius su anillo, pero se vio incapaz de negarle aquel privilegio.
Trabaja en la Cámara del Tiempo, puerta con puerta a la Sala de Profecías. Aspira a convertirse en Guardián de las mismas, pues tiene miedo de que su antigua conexión con Voldemort haya dejado una para su familia. Hasta ese momento, Draco hace pequeñas incursiones, paseos entre estanterías que tampoco ayudan demasiado a liberar su atormentada mente…
➤ Cuenta de Twitter: @HadNoChoices