Jest tylko jedna zasada: nie krępować się i robić to, na co ma się ochotę. Każdy ma prawo do własnego szczęścia.
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Jest tylko jedna zasada: nie krępować się i robić to, na co ma się ochotę. Każdy ma prawo do własnego szczęścia.
#zima #snieg #mrozek #winter #snow
„Ennyi az egész. Nincsen tovább.“
Szabó P. Szilveszter as the Waiter in Morzek's Widows
Cuando el cocodrilo entró en mi dormitorio pensé que tampoco había que exagerar.
Juego de azar, Slawomir Mrozek.
Dwie osoby pojmują tę samą sytuację tak różnie, aż nasuwa się wątpliwość, czy to istotnie ta sama sytuacja. Mnie, jednej i tej samej osobie, zdarza się pojmować jedną i tę samą sytuację tak różnie, aż nasuwa się pytanie, czy chodzi o tę samą osobę.
Sławomir Mrożek
El Misántropo
El texto siguiente es uno de mis relatos cortos favoritos. Utlízolo en mis clases de ingles y como ejercicio de los tiepos del pasado lo traduje al castellano.
El Misántropo por Slavomir Mrozek, traduicido por Jens 😊
El compartimiento estaba vacío. Me senté junto a la ventana y abrí un libro. La puerta se abrió y un hombre con una maleta larga entró. Volví al leer, porque no tenía ganas de hablar. ¡Que desgracia, adiós privacidad!
-Ese es mi asiento.
- ¿Su asiento?
-Compruébelo, por favor.
Había olvidado donde tenía mi billete. Finalmente lo encontré.
-Debería usted ocupar el asiento 34 y ese es el mío, número 39.
Me mudé al sitio enfrente. No quería dejar la ventana porque me gusta mirar al paisaje durante un viaje en tren.
-Su equipaje.
-¿Mi equipaje?
Estuve apuntando a la rejilla portaequipajes.
-Ah, está hablando de mi abrigo.
-Según las reglas es equipaje, porque está ocupando el espacio reservado por esto.
Saqué mi abrigo. Metió su maleta en la rejilla – acción que le costaba – dándome un discurso sobre el hecho de que este lugar era intentado únicamente para ser utilizado por el pasajero del asiento número 39.
Algo abruptamente, el tren arrancó. Miraba por la ventana.
-Ha tomado el asiento 38.
Miré al número fijado en el reposacabezas detrás de mí y encontré que eso de verdad era cierto.
-El asiento número 34 está allí. – Apuntó al asiento junto a la puerta.
- ¿Es importante? El compartimiento está casi vacío.
-Es el principio que es importante.
Podía escoger: o empezar una discusión con este lunático o ceder. A él le gustaría - igual cuál de las dos opciones tomara, aunque por razones diferentes. Por eso decidí dejar el compartimiento.
Me incorporó y casi me caí. El tren había acelerado repentinamente y el vagón daba unas sacudías. La maleta encima de la cabaza de él se deslizó casi hasta el borde de la rejilla portaequipajes. Me dé cuenta de que debería quedarme y esperar a ver que se desarrollaría.
Fue al asiento 34 diciendo nada. Este asiento no estaba idóneo para mirar por la ventana, claro, pero me permitía una vista mejor - es que diagonal - de la maleta de mi compañero de compartimiento.
El tren frenaba y la maleta regresó. Empecé a preguntarme si mis calculaciones eran ciertas, se debía contar con la reducción de la velocidad. Pues, ¿debería ir me?
-Como he dicho: se obedecen las reglas. - dijo, enojándome incluso más.
Por eso tomó la decisión de quedarme. Después de todo, el tren todavía no había logrado su velocidad máxima y aun había esperanza, ¿no es cierto?
Cerré los ojos. Dormitar es otra diversión durante viajes en tren, además de leer y mirar por la ventana. Pero no dormitaba. Observaba la rejilla portaequipajes por ojos entreabiertos sin atraer su atención – algo que no hubiera sido capaz de hacer si estuviera o leyendo o mirando el paisaje.
Mis calculaciones se daban por ciertos: lenta pero seguramente, la maleta se movía hasta el borde otra vez. Se había formado una conexión intensa entre su centro de gravedad y mi mente. El momento estaba acercándose.
Sin embargo, decidí darle una oportunidad. La causa para esto ni tenía que ver con portarse humanamente, ni con el amor de un individuo. Estuvo curiosidad, mera curiosidad.
-Me parece que a usted le gusta obedecer las reglas. ¿Le importaría contarme por qué?
Aumentaba su animación. Obviamente era su tema favorito.
-Reglas son necesarias para mantener el orden. Sin ellas tendríamos confusión.
-En este caso tengo una propuesta: cambiemos los billetes. Entonces yo puedo tomar su asiento y usted el mío. No infringíamos ninguna regla, porque no hay nombres en los billetes. ¿Cómo le parece?
Mostró algo de irritación y no respondió durante un tiempo.
- ¿Pero por qué?
-Porque a mí me gusta sentarme junto a la ventana. ¿Y a usted le gusta también?
Esperé su respuesta. Si admitiese que a él le gustara también, estaría a salvo.
-Pero número 39 es el mío.
-Entiendo. Significaría hacer malabarismos con las reglas. Incluso si no sea posible obedecerlas literalmente por la situación dada, no se debería jugar con ellas. ¿Es esto cómo ve el asunto?
-Pues, si …
-Entonces, para usted las reglas son lo mismo como la predestinación.
- ¿La qué?
-La predestinación. La Divina Providencia. Reglas impiden que cosas sucedan por azar, que algo se desarrolle libremente, que haya caos. De esta manera las reglas son una manifestación del destino, son la voz de la Providencia.
-Temo que no le comprendo …
-Estoy diciendo lo mismo que usted, solo utilizando palabras diferentes. Usted dice “orden”, digo “predestinación”, usted dice “confusión”, yo digo “caos”. Al fin es lo mismo: para usted las reglas son algo divino y por eso son sagradas.
-Reglas son reglas. ¡Punto!
-Pues, vale. – dije y cerró los ojos para indicar el fin de la discusión, no había nada más de decir.
Y se reveló como cierto.
Cuando la maleta se cayó, la esquina de metal chocó con la cabeza del hombre y causó que se deslizara al suelo del compartimiento. Pensaba que había sufrido un golpe que le había dejado desmayado, y juro que no quería que eso pasara, aunque solo por no saber que hacer en una situación así. ¿Cómo se resucita a una persona desvanecida? ¡Que molestia! Desamparado, miraba alrededor y encontraba el tirador con su indicación “¡Tire en caso de emergencia!“ ¡Claro que había una emergencia! Y el hombre necesitaba primeros auxilios rápidamente. Tiré.
El tren resultaba atrasado dos horas causando desorden en los horarios de la región entera. La disrupción no servía ningún propósito, puesto que se mostró que el hombre había fallecido inmediatamente.
No tenía nada con que reprocharme: había obedecido las reglas por completo.
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Ale, że jak ?? #Agatowska i #Mrozek to świnoujski beton ?? Ale, że jak ?? #agatowska i #mrozek to świnoujski beton ?? #świnoujście #swinoujscie #eswinoujscie Post udostępniony przez eswinoujsciepl (@eswinoujsciepl) Lut 25, 2018 o 1:57 PST