Hay días interminables. Días en que el silencio escucha el eco sin sentido de un soñar que se deshace poco a poco, tratando de absorber el amor que las estrellas derraman por las paredes del corazón.
Pero he venido a esta esquina a escribirte, a que oigas, en este murmullo silencioso que nos envuelve, las cuatro palabras que atan mi existencia a la tuya: solo somos ese instante. Ninguno más. Solo ese.
Buenas noches con amor












