Yo te he visto, aspirando distraído, con el aliento que la tierra exhala –hoy, tibia tarde en que las mustias hojas húmedo viento arranca– del eucalipto verde el frescor de las hojas perfumadas. y te he visto llevar la seca mano a la perla que brilla en tu corbata.
A un viejo y distinguido señor | Antonio Machado












