¿Quién dijo que la adolescencia es la etapa más linda que puede pasar una persona? Pasamos toda la vida esperando lo que se viene, en la niñez esperamos la adolescencia pensando en una etapa de rebeldía y libertad, y cuando reamente llegamos ella nos damos cuenta que no es así, que se viven más tristeza que felicidad. Pasamos toda nuestra niñez soñando con tener más edad, sin darnos cuenta que la etapa que estamos dejando es mucho más bella y pura, que esa inocencia es única y que allí se viven los momentos con más enseñanza y felicidad.
Al llegar a la juventud, se nos desmorona todo eso, empezamos a mirar las cosas con otro sentido, a sentir las cosas con más intensidad, a hablar más y escuchar menos. A darte cuenta que no todos son tus amigos y que la persona que menos te lo esperas te traiciona. Que los finales perfectos de los cuentos, solo se encuentran allí. Que no encontrarás al chico perfecto de las novelas y que lo más cercano que podes encontrar a él, no lo podes tener a tu lado. Que tus padres no son perfectos, ni ella una súper heroína ni él un súper héroe. Que la vida no es tan fácil, si quieres algo, lo tienes que conseguir solo, que ya nada te lo darán servido.
Aprendes a hablarle a la nada, a que nadie le interese lo que te pasa o lo que opines, que cada uno tiene sus problemas y por ende el más grande. Nos volvemos egoístas, envidiosos, insoportables e intolerantes. Que todo nos parece el fin del mundo y nada tiene solución. Según lo que dicen, encontrar el amor, es la cosa más linda que te puede pasar, y mueren por encontrarlo, sin disfrutar ese momento y esa etapa que están viviendo. Muchos creen que saben todo, que se llevan el mundo por delante e incluso ser líderes en todos sus aspectos, mientras otros, se hunden en lágrimas en una habitación. A todos se nos da de manera diferente, como en cualquier ámbito de la vida, cada uno ve la misma cosa de manera diferente y siente también de otra forma. No podemos esperar reaccionar y accionar de la misma forma que un par, pero estamos tan acostumbrados a juzgar sin ver eso, a opinar de todo y de todos, sin ponernos en su lugar. A criticar pero cuando nos critican ofendernos. Insensibles frente a muchas situaciones, principalmente si no nos pasa a nosotros, pero totalmente sensibles cuando nos pasa la más mínima cosa.
Y así es la adolescencia, una etapa más de la vida, según los adultos, la etapa más linda y recordada, según los mismos adolescentes, la peor e interminable.
Veremos qué pasa después de tanto sufrimiento, de jóvenes sumisos y egocéntricos, de jóvenes perdidos y de jóvenes con sueños… Y mientras pasamos todo esto, lo único que nos queda es disfrutar, porque al final del camino, lo único que queda son recuerdos, con risas y lágrimas incluidas, pero recuerdos y momentos al fin.
Y quizás como todo nos parece malo, la adolescencia también nos parece así, quizás tengan razón, es lo más lindo y nos la estamos perdiendo, o capas ya estamos un poco perdidos, todo según la perspectiva que lo veamos…