El grito ahogado del que calló por poder
Deslizo, deslizo, deslizo.
Paso por instagram, y luego a tiktok, y luego a instagram otra vez. Y después a whatsapp, por si hay algún mensaje. Pero no.
No deslizo por soledad. Lo hago para no pensar. No pensar en la injusticia, en la falta de empatía, en el tornado en el que estoy metida. Tal vez no sea tan grave, de hecho, no lo es; algunas miradas, otros señalamientos con el dedo, susurros y dichos negativos hacia mi persona. No es personal, viene desde la ignorancia y lo sé. Ignorancia, no como insulto, sino como la falta del conocimiento. Ellos no saben por qué hice lo que hice, así que reaccionan desde lo que les genera mi actuar, no desde el interés genuino por entender qué pasó. Ignorancia.
Pero eso no es lo que me aflige. Ni tampoco lo es el haber sido aislada, si pudiera contar cuántas veces me han dado la espalda, tal vez a estas alturas tendría suficientes palabras para escribir un libro. No. Lo que me aflige es caminar entre almas que flagelan. Almas que no sienten, ni piensan, ni deciden. Almas que actúan por impulso, en defensa de un ente claramente abusivo, en defensa de una jerarquía por sobre la cual jamás podrían pasar.
Él tiene el poder. Y lo sabe. Y se regocija en ello. Y hace uso de eso.
Lo que comenzó como una denuncia por una infracción, terminó en una caza de brujas hacia mi persona. Clásico del hombre narciso. Sí. Y no hay nada que podamos hacer más que enfrentarlo. Y escribir. Escribir mucho. Porque decir palabras a quienes me acusan sería como aullar al vacío: nadie escuchará, nadie responderá, es hablar en un dialecto muerto de la sociedad actual, el entendimiento. No, no serviría, pero callarme no es opción y existe el poder de las palabras para sanar. Contar en un blog en el que nadie sabe de mi existencia y derramar sobre las teclas las lágrimas que quisiera poder soltar.
Así es la vida. Poner el pecho a las balas, cada día, pero especialmente, cuando te toca estar en la línea de batalla. Hay que encontrar la forma de continuar, pese a las balas.

















