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Así es 😅😂😂
Cosas de niños
365fanpage
"Ten cuidado, en la noche un pequeño fantasma se esconde detrás de la cortina para asustar a los niños y robar sus caramelos.."
Creación digital: MAVi.🍬🍭🍬
Sueños y fantasmas. El arte de soñar.
La inocencia es buena
Pero solo en los niños.
No todos los héroes llevan capa.
En plena campaña nacional de alfabetización de 1945, un maestro de traje —de pie frente a un pizarrón improvisado— enseña a cuatro niños en un terreno polvoriento, con casas de ladrillo y techos de lámina al fondo, quizá en los márgenes de la naciente ciudad.
Escenas como esta se multiplicaban por todo México, se entendía que leer y escribir eran también herramientas de libertad. En comunidades humildes y sin aulas, la educación llegaba a donde antes no había nada, sostenida por vocación, tiza y esperanza.
Estas jornadas formaban parte de un movimiento nacional que llevó a miles de maestros a enseñar bajo árboles, en patios o en calles sin pavimentar, convencidos de que un cuaderno podía cambiar destinos. Porque alfabetizar no era solo enseñar letras, era sembrar futuro.
Sería bonito volver a mirar la vida con los ojos de un niño.
Cuando la confianza era natural, los abrazos de nuestros padres parecían eternos y el futuro no daba miedo.
Cuando los amigos eran para siempre, los sueños no tenían límites y el valor de una persona se medía por la bondad de su corazón, no por las apariencias.
Antes de que aprendiéramos a desconfiar, a compararnos, a buscar en una pantalla la felicidad que antes encontrábamos en un atardecer, en una tarde de lluvia o en una carcajada sincera.
Porque la verdad es que no extrañamos la infancia por ser pequeños.
La extrañamos porque éramos libres.
Libres de la presión de encajar.
Libres del miedo al fracaso.
Libres de la necesidad de demostrar nuestro valor.
Tal vez crecer no consiste en olvidar a ese niño que fuimos, sino en volver a encontrarlo.
Volver a creer.
Volver a asombrarnos.
Volver a soñar sin pedir permiso.
Porque, en el fondo, las personas más felices no son las que nunca crecieron, sino aquellas que lograron hacerse adultas sin perder la magia que llevaban dentro.
—Yadhy Tello