Renunció a su cuerpo mortal, para permanecer ingrávida en el universo. Como estrella, le quedaban unos millones de años por gastar. Perdonar es fácil para seres de gas y polvo, pero olvidar es imposible.
—¿Qué le pasó a la estrella azul esa vez?—se preguntó —La recuerdo, en aquel entonces pertenecía a la constelación de cáncer... un día la tierra con su fuerza gravitacional la atrajo; se precipitó a sus brazos sin miedo al impacto y su destino casi eterno se acortó a los segundos que le tomó estrellarse ¿Por qué será qué una vez se enamora, una estrella no puede evitar caer?
Ilustración: Nina García
Escrito: N

















