En Chile después de 40 años de neoliberalismo y saqueo empresarial hemos despertado. Ha sido largo el letargo, pero ahora hemos vuelto a las calle y somos cientos los/las convencidos/as de querer un país más justo con nuestros abuelos, una salud pública digna, una educación pública al servicio del pueblo y que sea gratuita y de calidad, derechos sexuales y reproductivos para las mujeres, que nos dejen de matar, el derecho a la vivienda, el derecho al agua y poder vivir en un ambiente apto para nuestros pulmones, fin a la colusión y corrupción, entre otras dolencias que nos aquejan. Pero para ello, es necesario terminar con el modelo y cambiar la constitución dictatorial que aún permanece hasta el día de hoy. Fuerza compañeras, compañeros y compañeres que la resistencia contra la policía y militares se viene larga.
















