Hasta el dolor más profundo pasa, no va a durar para siempre. A veces la vida nos lleva a esos lugares profundos de introspección. Nos lleva a ese momento de vacío y de incertidumbre para volver a conectar contigo, para que vayas adentro y conectes con el silencio.
Para que vuelvas a conectar con tu corazón y vuelvas a escuchar a tu maestro interno. Porqué a veces nos desviamos del camino y nos olvidamos de que es lo que realmente nos hace feliz. Confía en el proceso, confía en el silencio, confía en la pausa y confía en los finales. Confía en esa muerte dónde se disuelve todo tu ego y te invita a volver a conectar con lo que es real. Soltar todo lo que ya no resuena con tu camino y con tu alma. Y empezar a tejer un nuevo camino, un nuevo nacimiento de una versión tuya más elevada y más consciente. Estás siendo sostenido por la gracia de Dios. Salta al vacío y abre los abrazos a descubrir nuevas formas, nuevos caminos y nuevas historias. Hasta el dolor más profundo pasa, hasta la herida más profunda se sana, hasta los miedos más intensos se atraviesan. Abrázate fuerte porqué eres tú gran maestro, tu gran compañía y tu verdadero amor.













