Y en efecto, no llegó.
Pensar entre que, realmente surgió algo importante o que simplemente es un pretexto para no venir, es complicado.
Pensar en la dicotomía es algo absurdo, pero en fin… así es esta mentesilla.
Al menos ya no me conflictúa (tanto) esa situación.
El hecho de ofrecer o extender una invitación, más que una cortesía es una excusa para intentar que existamos en un mismo espacio, no importa si son solo unos minutos o unas horas, me conformo.
Hay algo mágico, que justo ahora no sé explicar, en el hecho de saberte cerca, en fin.
No llegaste y entre excusas y realidades, continúo como siempre en esta "dulce soledad".

















