seen from United States
seen from Nigeria

seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from United States

seen from United States

seen from United States

seen from Brazil
seen from India
seen from United States

seen from Malaysia

seen from United States

seen from Australia
seen from Argentina
seen from United States
seen from China
seen from United States
seen from Argentina
seen from Malaysia
Si un día despiertas y ya no sabes cómo sonaba mi risa, ni cómo se sentía mi nombre en tu boca... no pasa nada.
Con que te quede, aunque sea difuso, que hubo alguien que te miró sin medida, como si el mundo empezara y terminara en ti... con eso me basta.
Y si la vida, con su manera tan suya de borrar huellas, decide también arrancarte de mi memoria, entonces que así sea... porque olvidar también es parte de haber sentido.
Pero quiero que quede escrito no en el papel, sino en ese lugar invisible donde viven las verdades que no mueren
que hubo un instante en el tiempo donde tú y yo no fuimos duda, no fuimos intento, no fuimos casi...
Fuimos certeza.
No éramos eternos, pero fuimos reales. Y a veces, eso pesa más que cualquier para siempre.
Porque existir juntos, aunque haya sido breve, es una forma de infinito.
Porque coincidir en este caos de mundos y tiempos no es casualidad... es milagro.
Y en todo lo vivido, entre capítulos que se cierran y nombres que se diluyen,
queda una página intacta, inviolable, donde tú y yo seguimos ahí...
mirándonos sin miedo, sonriendo al mismo tiempo, creyendo, aunque sea por un latido, que éramos hogar.
A veces uno cree que está avanzando, que todo está bajo control, que la vida finalmente está tomando forma… y de repente se rompe todo.
Este año me enseñó eso. Me enseñó que incluso lo que parecía seguro puede derrumbarse en segundos, que las personas que uno ama también pueden herir, que los planes pueden perder sentido y que uno mismo puede volverse extraño frente al espejo.
Hubo días en los que me perdí. En los que me pregunté cómo permití tanto. Cómo dejé que tantas personas me lastimaran, cómo me acostumbré al dolor, cómo seguí diciendo “estoy bien” cuando por dentro se me estaba cayendo el alma.
Días en los que toqué fondo con todas mis fuerzas: emocionalmente, mentalmente, físicamente. Días en los que no había luz, no había ganas, no había calma.
Pero también aprendí algo que duele y libera al mismo tiempo: que tocar fondo no es el final, es el punto donde uno decide si se queda roto o se empieza a reconstruir.
No se sale de la noche de un día para otro. No se supera el dolor con frases bonitas ni con “échale ganas”. Sanar es lento, caótico, confuso… y aun así posible.
Este año me tumbó, sí. Pero también me obligó a mirarme con verdad. A ver mis heridas, mis vacíos, mis miedos. A entender que la fuerza no es no caer; la fuerza es volver a levantarse aunque tiemblen las manos.
Y aquí estoy.
Todavía frágil, pero más consciente. Todavía con cicatrices, pero ya no avergonzada de ellas. Todavía aprendiendo, pero por primera vez, aprendiendo para mí.
Si tú también estás pasando por un año duro, te digo algo desde el corazón:
Está bien sentirse mal. Está bien no saber. Está bien llorar. Está bien tocar fondo. Lo único que no está bien es quedarte ahí creyendo que no mereces más.
Porque sí se puede salir.
A tu ritmo. A tu manera. Con tus tiempos. Con tus pausas. Con tus recaídas. Pero se puede!!
Y un día —sin darte cuenta— te vas a mirar y vas a notar que ya no eres la misma persona que se rompió.
Serás alguien más fuerte, más libre, más tuya.💕
#celebraciones #todoaprobado #notasperfectas (en 100 Montaditos)
¡Hoy @venalcine estrena #PitchPerfect3 #LaUltimaNota!, el cierre de esta divertida saga. #notasperfectas #annakendrick #universalpictures