Te dejaste llevar y me diste la mano, construimos un camino juntos, con un futuro de en sueños pero al mismo tiempo impredecible.
Como tu compañera en este camino me alegra ver tus avances y logros, como cada vez tenes menos demonios, menos tormentos. Tu sonrisa ya no es apagada, y tu mirada brilla iluminando los días, hasta los más grises.
Estoy maravillada de vos, de tu fuerza, de tu amor, de la forma en la que me amas.
Se me estremece el cuerpo siempre que me contas lo bien que te sentis, y como nunca te habías sentido así; los ojos me lagrimean al escuchar la devoción que tenes por mi, el cariño y tu querer; y una risa torpe se me escapa siempre que de tu boca sale un “sos lo mejor que me pasó”.
Te amo, de acá hasta que nuestro camino se termine, pero sé que eso no va a pasar, ya que nuestras almas están destinadas en esta vida y en muchas más, te amo hasta el fin de todas nuestras vidas, hasta el fin de todo.