Estamos solos, como los números primos
El 2 es el primer número primo. Es además, el único número primo par. El siguiente número primo es el 3. Después del 2 y el 3, no existe otro par de números primos que sean consecutivos en el basto infinito de los números naturales, es decir, los números primos son solitarios. Luego veremos, que mientras más nos vamos acercando al infinito, la distancia entre un número primo y el siguiente será más y más grande, sin embargo, también llegaremos a encontrar a dos números primos especiales, a quienes sólo les separa un natural, el cuál es además, uno par. La "conjetura de los números primos gemelos" (es conjetura porque nadie nunca lo ha demostrado), postula que esto siempre será cierto: no importa cuánto avances en los números naturales, siempre podrás encontrar a dos números primos gemelos. O bien, existe una infinidad de ellos. Estos números primos gemelos, aún sean inmensos, están a un número de distancia. Por poco dejan de estar solos. Pero es claro que poco es algo y que uno no es lo mismo que nada; existirá a pesar de todo un número par que no les permitirá estar juntos, no importa cuán cerca estén. El escritor y físico teórico Paolo Giordano, en su novela "la soledad de los números primos", hace una analogía de estos números especiales con la vida de dos personas. Con todo esto, creo que muchos de nosotros tenemos a alguien que es así; como nuestro número primo gemelo. Siendo que quizá estemos enamorados de él, o quizá él lo está de nosotros. Incluso puede que el amor sea mutuo, pero a pesar de estar cerca toda la vida (y por toda la eternidad), hay algo o alguien que nos separa y no entendemos por qué. Tan cerca pero tan lejos al mismo tiempo. Jamás estaremos juntos, no importa cuánto avancemos en el infinito, el tiempo que transcurra o cuánto queramos estar con esa persona, quizá no importa el amor. Nunca lo estaremos. Si eso es lo único que queremos, entonces en el fondo siempre estaremos solos, como los números primos.











